El Repre

Eduardo.

Habían pasado veinte años desde que Fernando se convirtió en representante médico para un laboratorio farmacéutico. Su trabajo consistía en visitar a un número determinado de médicos al día y hacerles promoción de los medicamentos que tenía a su cargo. Después de tanto tiempo, Fernando se había convertido en un experto en su labor, sin embargo, las condiciones de competencia y crisis del país hacían que cada vez fuera más difícil llegar a cubrir la cuota de ventas. “¿Como vamos gordo?” Le preguntaba su esposa angustiada, “Recuerda que este mes tienes que cobrar tu cuota completa”.

Fernando salió de casa sumido en sus pensamientos “¿que voy a hacer? este mes esta de la chingada y nomás no voy a llegar a cubrir mi plan. Esos hijos de la puta de la competencia están ofreciéndoles un chingo de cosas a los médicos para que receten sus productos”.

Mientras eso sucedía, Ángeles, la esposa de Fernando se disponía a llevar al pequeño Fernandito con el médico, quien después de revisar minuciosamente al niño le comenta a la madre “Lo veo bien señora, pero recuerde darle los medicamentos tal y como acordamos” “Si doctor, en eso estamos, pero estos medicamentos del VIH son muy caros y cada vez esta mas difícil juntar el dinero para comprarlos. Ya hasta fuimos al seguro social y fue imposible conseguirlos”. “Lo entiendo señora, pero recuerde que prácticamente es una cuestión de vida o muerte dárselos al niño”. Ángeles salió de ahí con un nudo en la garganta y rápidamente llamó a Fernando “Amor, ¿como van las cosas?” “¿Cuales cosas?” responde Fernando, “Las ventas gordito, las ventas” “En eso estoy hija, luego te llamo”.

El medicamento que Fernando promocionaba estaba indicado para pacientes en una etapa critica, en donde, si era utilizado adecuadamente y en el tiempo correcto podía salvar vidas, sin embargo, también tenía que ser utilizado con precaución, ya que de no hacerlo podía causar los efectos contrarios a los esperados. “Buenos días doctor, como esta usted, hoy vengo a hablarle de los beneficios de utilizar Nebulix en sus pacientes” “Fer, hoy ando muy ocupado, ¿porque no vienes el próximo mes y me platicas de eso?” “Pero mi doc, es rápido, no le quito mucho tiempo” “Bueno, ahí me platicas el otro mes eh? ahora tengo que irme, me dio gusto verte, compermiso”. En otro hospital la historia era parecida “Hola Doctor Jaso, ¿como esta? ¿que tal la final del fútbol eh? ¿Estuvo buena no? ¿ya le hable de que Nebulix le puede salvar la vida a sus pacientes?” “Fernando, ese medicamento es muy caro y yo prefiero utilizar Salvoran en mis pacientes graves” “Déjeme le hablo de los beneficios de Nebulix comparados con Salvoran doctor” “En otra ocasión será Fernando, ahora estoy muy ocupado”.

Al siguiente día Fernando recibió la llamada de su Gerente de Ventas “Hola mi Fer, ¿como va todo? te hablaba para ver porque no has pagado tu teléfono celular, ya nos dieron el aviso de que llevas mas de tres meses sin hacer el pago”. Sin reponerse aún de la sorpresa de la llamada, Fernando comentó “no te preocupes Joaquín, la verdad es que con tanto trabajo no he podido ir a pagarlo, pero me voy a hacer un espacio para hacerlo”. La realidad de las cosas es que ya la compañía le había depositado a Fernando el dinero para el pago del celular y el se lo había gastado en medicinas para Fernandito.

Un par de días mas tarde, Ángeles abría la correspondencia y puso especial atención en una carta del banco que decía en uno de sus párrafos Le comunicamos que su caso ha sido turnado a un despacho jurídico, el cual se encargara de tramitar con ustedes la significativa deuda que tienen con nuestra institución. Sin perder el tiempo, le comunicó a Fernando la noticia, quien solamente se limito a contestar “Luego te marco”.

Enfrascado en sus pensamientos y agobiado por la situación, Fernando no se dio cuenta de que cruzo una avenida cuando el semáforo estaba en rojo, un auto que venía por la otra calle lo embistió en la parte trasera del vehiculo y lo hizo dar de giros en el auto e irse a estrellar con el poste de luz de la esquina contraria. Afortunadamente para Fernando, los daños en su persona fueron mínimos tomando en cuenta la gravedad del golpe, pero desafortunadamente y debido a su imprudencia debía de pagar el deducible del seguro del auto de la empresa.

Una semana después del accidente, Fernando y Ángeles aun se lamentaban del suceso y comentaban “con lo que hay que pagar de renta, la deuda de las tarjetas y lo poco que estamos gastando en comida nos deja sin dinero para las medicinas, ¿que vamos a hacer Fer?” no hubo respuesta, solo una clara tensión y angustia se respiraba en la modesta salita del departamento que rentaban. Tiempo atrás habían pensado que Ángeles trabajara, pero la enfermedad de Fernandito se los impedía por todos los cuidados y precauciones que debían de tener con él, además de que en ninguna guardería se los quisieron aceptar con esa enfermedad.

Al otro día Fernando salió decidido a todo. En su empresa le había prohibido ofrecer incentivos a los médicos a cambio de que recetaran sus productos. Sin embargo, ese día Fernando se olvido de todo y con una actitud muy decidida se aproximo al hospital de la luz. “Buenos días doctor, ¿como le va? “Bien, Fernando, tu que tal” “Pues medio tristón doctor, estas ventas están muy flojas, de hecho de eso quería hablarle ¿recuerda que me había usted dicho que quería que lo apoyáramos con sus gastos de viaje para ir al congreso de medicina critica en Bruselas? pues yo le puedo ayudar doctor, pero necesito que también usted me apoye recetando mucho Nebulix en sus pacientes” “Pero nunca lo he usado Fer” “No se preocupe mi doc, déjeme le explico ………”.

A principios del siguiente mes, Fernando y Ángeles estaban muy angustiados esperando el reporte de ventas del periodo anterior. Tronándose los dedos y comiéndose las uñas, pasaban los días que parecían transcurrir a un ritmo lento y se sentían eternos. “¡Flaca, ya llegó el reporte!” “¿Que dice, que dice?” “¡No se, no lo he querido ver!” “¡Ábrelo, pronto!” “¡Llegamos, llegamos, vamos a poder cobrar! ¡Fernandito tendrá sus medicinas!” gritaba Fernando con exaltada alegría, la felicidad reinaba en el lugar, hasta Fernandito esbozaba una gran sonrisa y se emocionaba montado en su periquera. Esa noche, y muy contentos, subieron al cuarto e hicieron el amor como un par de adolescentes. Después de algunas horas de pasión y deseo, encendieron el televisor para relajarse un poco antes de disponerse a dormir “¡Esta noche en hechos, un niño muere en el hospital de la luz por la mala aplicación de un nuevo medicamento!”.

13 respuestas a El Repre

  1. Alisma dice:

    Hola, Eduardo:

    Me gustó. La historia me mantuvo muy interesada en los problemas de Fernando, ¡qué mortificación!

    Sólo revisaría la redacción por acentos y palabras que se repiten.

    Saludos😉

  2. Fernanda dice:

    Muy bonito tu cuento. Logras contagiar la desesperación de los padres en una situación tan delicada sin sonar como comercial del verde-ecologista. Creo que, muchos de los relatos de este último ejercicio han sido escritos alrededor de lo difícil que está la situación en México: pobreza, marginación, violencia, problemas y más problemas. Supongo que es un síntoma de lo que nos preocupa.

    Dos observaciones: 1. Faltan algunos acentos. 2. ¿Cómo es que el niño es seropositivo pero los padres no? ¿No será más viable que la enfermedad del hijo fuera, por ejemplo, cáncer?

    • Eduardo De la Rosa dice:

      Gracias Fernanda, pensé en el tema del cáncer (leucemia quizás) pero como ya había yo escrito algo alrededor de ese tema no quise volverlo a usar. A mi se me ocurrió que el niño podía haber sido contagiado en el hospital por una transfusión de sangre, y por eso los padres no sufrían de dicha afectación. Saludos, Eduardo.

  3. ange1ica dice:

    Hola Eduardo:

    Muy bueno; que angustia. Este tipo de situaciones nos resultan tan familiares, se van entremezclando los problemas económicos con todo nuestro entorno, y el final; bueno, es la cereza del pastel en este relato tétrico.

  4. nierikadeldesierto dice:

    Hola Eduardo:

    Me gustó mucho tu texto. Pobre Fernando, problema tras problema!
    No cabe duda que mientras más nos esforzamos por hacer bien las cosas, mientras más nos preocupamos porque todo esté bie, peor nos va…
    Me gustó el elemento trágico del final…

    Y sí, revisa algunos errores de acentuación y palabras que faltan o sobran.

    Saludos,

    Ana

    • Eduardo De la Rosa dice:

      Muchas Gracias Ana, ahora que terminó el taller me voy a poner a estudiar ortografía, que buena falta me hace. Saludos, Eduardo.

  5. Hola a todos…

    Creo que el texto funciona perfectamente a la hora de producir angustia (y en tal sentido maneja muy bien la tensión dramática). Ahora bien, hay algunos cabos sueltos y algunos pasajes que podrían pulirse más. Además del asunto de la enfermedad del hijo, y cómo llegó a contraerla sin que los padres la tengan, la otra pregunta crucial es cómo racionaliza Fernando su idea de ofrecer “incentivos” a los doctores sin consentimiento de su compañía; ¿qué lo lleva a esa idea, si en ningún caso podría cumplirle a los doctores ni obligar a su compañía a que lo haga? Obviamente está desesperado pero al menos se debería saber que está aplazando ese problema (“ya vería cómo convencer a sus jefes” o algo así) para resolver el problema más inmediato.

    En cuanto a los pasajes que no me convencen, creo que el remate es el más notable, precisamente porque es con lo que el lector se queda al terminar de leer. La cita del comentarista gritón entra sin aviso previo y sólo si sabemos los modos estridentes del noticiero “Hechos” entenderemos la referencia. Además, tal vez valdría un poco más de pausa antes de esa declaración: un punto y aparte en vez de todo seguido, por ejemplo.

    Saludos y seguimos…

    • Eduardo De la Rosa dice:

      Tienes razón Alberto, de repente obviamos cosas que pensamos que el lector debe de conocer, y no necesariamente es así. ¡Muchas Gracias! Saludos, Eduardo.

  6. caskabel dice:

    Hola Eduardo,
    Creo que el texto es un logro en cuanto a la tensión dramática, estuve enganchada con la historia pero el final me pareció forzado, aún más entre signos de admiración. Quizá le hace falta una revisión ortográfica, y no estoy segura si algunas veces usas el lenguaje coloquial o se te pasan detalles. Por ejemplo, cuando pones “Compermiso” ¿No es “Con permiso”?
    Saludos,
    Alejandra

    • Eduardo De la Rosa dice:

      jeje, la verdad pensé que así se escribía, gracias por la corrección. Y como lo puse en el comentario de Ana, prometo mejorar mi ortografía. Muchas Gracias por todos tus comentarios. Saludos, Eduardo.

  7. hermelindaneri dice:

    Hola Eduardo, estoy de acuerdo con cascabel en lo de la palabra con permiso. Por otro lado el texto me mantuvo con gran intriga hasta el final.Aprovecho para agradecerte tus comenterios a lo largo del curso espero que continuemos en contacto. Hasta luego.

    • Eduardo De la Rosa dice:

      ¡Muchas Gracias a ti por todos tus valiosos comentarios! A mi me encantaría que pudiéramos seguir en contacto. Dejé mis datos en el comentario de agradecimiento de Alberto. De cualquier forma, mi correo electrónico es: exrosa@lilly.com Saludos, Eduardo.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: