Origami

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Últimamente estaban allí todo el tiempo. Yo los miraba rascándome la cabeza. Quería sacármelos, y por eso tomé la foto. ¿Quiénes eran y qué querían? ¿Quién lo había arrancado de allí? Sí, todos sabemos que quien los puso fue Naoko, la vecina japonesa con sus origamis. Pero, ¿por qué la conocí y porqué eran siete y no ocho como el día anterior? El día de la inauguración habían sido ocho. Sin sus sombras, contaban ocho. El día lunes después de la fiesta eran siete. En fin, alguien metió la mano y se lo robó. Mi cabeza daba mil vueltas…

Naoko no vendría sino hasta las seis de la tarde del jueves, una semana después de la exposición para recoger su dinero. Cómo decirle que su cuadro lo habían devuelto por la ventana de la reja trasera. Que se había vuelto mierda con la lluvia durante todo el fin de semana. Que sus compradores, ni habían pedido que se les devuelva el dinero, ni mucho menos contestaban mis llamadas. Y ahora este asunto de los pajaritos origamis… ¡Cada uno vale casi lo que un mercado completo! En fin… no podría hacer sino hablar con ella de manera franca.

Ella llegó a eso de las seis de la tarde, con unas copas encima y con Jesse, su amigo canadiense de Oro y Barro. Me dijo que no me preocupase por el origami perdido, y yo obviamente, le escondí el desagradable suceso del cuadro devuelto. Le entregué su dinero y me invitaron a tomar unas copas. En el bar comentó Naoko que el significado de los ocho origamis era la cosecha exitosa de su constancia y disciplina. Entonces tomé un largo sorbo… Yo me había esforzado mucho para aquella exposición. Jesse, mirándome, dijo que no importaba eso ahora, que el siete era un buen número también, un número místico, aunque tendía a la clausura y a la desconexión. “Como un monje,” dijo. Reímos, y ellos empezaron a besarse. Me sentí incómoda y me retiré, alegando el madrugón que me esperaba al día siguiente. Bromearon diciendo que pronto seríamos grandes magnates y podríamos dormir hasta la hora que se nos antojara… A mí, la verdad, no me hizo mucha gracia el comentario. Breve, les di las buenas noches y me retiré.

Ya en la oscuridad de la noche comprendí que la tensión que había manejado durante toda la semana podría disiparse. Sin embargo, al llegar a casa, cerré las puertas con todos los candados. Presa de pánico toda la noche, no sabía que me pasaba, no me reconocía. Daba vueltas por mi cuarto, miraba por la ventana y cuando me alcanzaba el sueño y me cubría con las cobijas me sentía presa de una calurosa asfixia. ¿Será la menopausia?

Al día siguiente no me pude levantar al trabajo. Qué importa. A fin de cuentas, soy dueña de mi propia desgracia y de mi propio negocio. Ya tarde, camino al almacén, imaginé qué otro origami podría haber desaparecido. Me infundió el pánico, quizá debería haber solicitado ayuda, pero mis pies siguieron caminando, y en la oficina me di cuenta de que nada había sucedido. Me cercioré de que el cuadro devuelto seguía guardado en el closet, y miré su figura ahora triste… El antes azul paisaje marino parecía ahora un mar de tormentas. ¡Qué lástima! Era un bonito cuadro. No era necesario deshacerse de él así. Pretendí reír, pero estaba asustada.

Revisé cuentas con la idea de salir pronto a casa. Era 31 de mayo y las finanzas estaban en buen estado. Cierre de mes. En el regreso a casa el pánico reapareció: ¿qué pasaría si alguna mala cosa me espera en casa? Podrían saber mi domicilio, mi caminata era predecible y diaria. Busqué una esquina para desviar la atención del enemigo. Quién sabe, es mejor prevenir. En la nueva callecita mis ojos encontraron un anuncio: *Astrología* Numerología* Tarot* Ciencias Ocultas* No lo pensé dos veces. Estaba abierto y no había gente.

Llegué a casa caminando. Sin pensamientos, avancé hasta reconocer el faro de la esquina del edificio. Al entrar, como siempre, me descubrí en el espejo que siempre colgaba en la entrada. Inmediatamente timbró usted. Soy una mujer vieja y sola. Las arrugas en mi rostro le mostrarán que no hay razón alguna para yo cometer un crimen.

Conocí a Naoko un 25 de febrero. Buscaba ubicar su obra en alguna galería de la zona y jamás me comentó de su relación con Jesse. No sé si estuvieron involucrados. No… yo no robé el cuadro. Lo tengo en casa porque lo encontré en la tienda casi destrozado. No… no se lo mencioné a Naoko pero por otros motivos. No sabía lo que en él contenía y desconocía la existencia del original. Contactaré un abogado… Sí, sí. Dame cinco minutos y te explico lo de la foto…

12 respuestas a Origami

  1. Fernanda dice:

    Me gustó, me gustó mucho, aunque tuve que releer el final un par de veces para más o menos comprenderlo.

    • caskabel dice:

      Fernanda te agradecería si me dices como mejorarlo para hacerlo menos confuso. Es decir, lo misterioso no debería ser confuso, ¿verdad?

  2. ange1ica dice:

    Hola:

    Buen ejercicio, te va revelando poco a poco a una mujer madura llena de angustia y miedos; sin embargo no me quedo muy claro lo de la foto ¿ella lo robó?; bueno no importa, de todas formas me gusta.

    • caskabel dice:

      Sí Angèlica, que bueno haber logrado aclarar el estado de la mujer. Sobre la foto, dice que ella tomó la foto. El cuadro es el que se lo robaron. Un abrazo!

  3. nierikadeldesierto dice:

    Hola.

    Está padre, pero de pronto sí hay algunas cosas un poco consfusas. Yo también tuve que releerlo por ello.

    ¿De quién es el texto?

    Saludos,

    Ana

    • caskabel dice:

      Hola Ana,
      el texto es mio, soy Alejandra. ¿Me podrías enumerar algunas cosas confunsas? Me sería muy útil para mejorarlo. ¡Gracias!

      • nierikadeldesierto dice:

        Hola Alejandra:

        Mira, en lo que me parece con fuso es en lo siguiente:
        En efecto me cuesta trabajo ver la primera parte de la narración como un interrogatorio. A ello contribuyen entre otras cosas los tiempos verbales, no siempre coinciden, y a veces el uso del presente hace parecer la narración un monólogo, más que un interrogatorio.
        Y ya que hablo de los tiempos verbales, permíteme hacerte unas sugerencias en un par de ejmplos:
        Donde dices “Que sus compradores ni habían pedido que se les devuelva el dinero”, es más coherente con el tiempo verbal si dices “que sus compradores ni habían pedido que se les DEVOLVIERA el dinero”
        O cuando dices “¿qué pasaría si alguna cosa me espera en casa?”, lo mismo, para que coincida el tiempo verbal mejor di “qué pasaría si alguna mala cosa me ESPERARA en casa?”

        Fin de la pausa…

        Ahora, otra cosa que me confundió fue el papel de Jesse,porque se supone que esa noche en que se van a beber la protagonista ve que Naoko y Jesse se besan y por eso se va, pero al policía o detective ¿?, le dice que Naoko no le comentó de su relación con Jesse. ¿Qué tenía que ver Jesse en el interrogatorio sobre el robo?

        Otra cosilla que no me checa es el tiempo. Se supone que al día siguiente que va a beber con Naoko y Jesse, es cuando va al almacén y revisa sus finanzas. Cuando sale, narra que va a su casa por otra ruta (se ve que está paranoica por algo), y es ahí cuando el detective (o policía) timbra a su puerta. Osea que la cachan al día siguiente que están bebiendo? Porque se me hace difícil de creer que en ese momento se la pasaran de lujo como si no sospecharan nada y un día después ella ya se había robado el cuadro y la habían cachado. Ahí me hice un poco de bolas.

        Y por último, ¿Qué es lo que contenía el cuadro? (dices “no sabía lo que en él contenía y desconocía la existencia del original”)

        Bueno, espero haberte ayudado un poco.

        Saludos,

        Ana

  4. Siguen mis comentarios…

    En este caso me parece que el texto sugiere un misterio, del que incluso ofrece pistas, pero no me acaba de quedar claro el remate. El problema es en parte que el texto tiene varios momentos interesantes pero, como un todo, no suena natural. ¿Todo es la historia que la narradora cuenta a su interlocutor(a)? En tal caso suena raro que primero hable de Naoko como si nada y luego tenga la necesidad de explicar cuándo conoció a Naoko, como si fuera a presentarla (cuando en realidad la fecha es más bien irrelevante). Además, el tono del texto suena mucho menos coloquial al principio que al final, lo que contribuye un poco a la confusión.

    Saludos y seguimos…

  5. Alisma dice:

    Hola:

    He leído varias veces tu texto porque hay algo en él que me atrae (más allá del nombre de Naoko que me llevó de inmediato a una de las novelas de Murakami que me encanta: Tokio Blues), pero tengo algunas dudas. Al final me parece que es un interrogatorio, pero al principio no me lo parece y me confundí; tal vez si unifiques esto la historia quede más clara. También no entendí bien el papel que juega la anciana que llega a su casa y si al final la culpan sólo de un robo.

    Analizando todo lo que te acabo de decir creo que lo que no me quedó muy claro sólo fue el final.

    Saludos😉

  6. caskabel dice:

    Gracias Alisma por tus valiosos comentarios. Los tendré presentes para mejorar el texto. Y sí, intenté conectar el último y el primer párrafo a manera de interrogatorio. ¡Saludos!
    Alejandra

  7. Eduardo De la Rosa dice:

    Hola Ale, a mi también me pareció muy confuso. Creo que gran parte de la confusión son los personajes y la historia en si. Un autor que te recomiendo de novelas policíacas es “Paúl Auster”, puedes leer “La trilogía de Nueva York”. Saludos, Eduardo.

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