Siete años y medio

                                    poR aLEJANDRA

Cuenta mi abuela que durante siete años esperó ella el regreso del hombre que más tarde se convertiría en mi abuelo. Durante siete largos años unas cartas de amor los juntaron en confidencia. —“¿Y qué decían las cartas abuela?” —“Vaya uno a saber lo que decían, —decía la abuela— todas se quemaron”. En efecto, el barco que los llevaría a su nueva patria se incendió en las playas de Acapulco. Un operativo de la armada destinado a rescatar los pasajeros no les permitió ni siquiera bajar su equipaje de mano, lugar donde la abuela atesoraba sus cartas. Ni hablar de todo el menaje que con tanta ilusión habían juntos comprado para su nueva casa. —“Todo: el auto, los muebles, los vestidos, las joyas… todo se perdió.” —“¿Y qué fue lo que más te dolió perder abuela?” —“Las cartas.” Pero esto no era todo. Durante siete años la abuela se las ingenió para esperar aún en contra de los malos presagios de sus tías, y de las propuestas de sus pretendientes. —“¿Y qué decía tu mamá abuela? —“Mi madre nada, era una santa. Pero las tías decían que yo estaba perdiendo el tiempo, que no hacía caso, que él no volvería”.

Todos sabemos que en las historias del mundo antiguo, cuando los hombres iban a la guerra, la mujer sencillamente esperaba. Entre la tenacidad y el desaliento, pero siempre castas, fieles y pacientes, esperaban. Yo no.

Quiero contarles que esperé durante seis meses al hombre que fue el padre de mi hijo. Tenía fe en las cartas y procuramos escribirnos, pero “una carta no es lo mismo y no me gustan las conversaciones virtuales” —me dijo un día. Y tenía razón, pero aún así yo procuré escribirle y no escuchar a nadie. En aquellos días su recuerdo era mi mayor placer. Busqué mil oficios y mil excusas para sostenerme de mis pensamientos y de mis pretendientes. Estaba sola en el mundo cuando él me dijo llorando que estaba enamorado de alguien más. Sentí entonces que la vida se había burlado de mí. O peor, que yo era una caricatura de algo que ya no existía. —“Una mujer no se puede dejar dominar por la tristeza y la incertidumbre.” —“Mándalo a la mierda.”—“¿Qué haces aquí encerrada todo el día? “¿Eres feliz ahora?” —Me cuestionaron—. No hablaré más sobre aquel tiempo; jamás entendí aquel confuso espacio. Detenida por el amor a un fantasma e impotentes mis cartas, decidí viajar a verlo. El avión fue cómodo y rápido. No se me perdió nada y aún tengo guardadas sus cartas en mi correo electrónico. Cuando lo vi, el tiempo y yo volvimos a andar.

5 respuestas a Siete años y medio

  1. ange1ica dice:

    Hola Ale:

    La contraposición en los relatos de la abuela y el tuyo, reflejan los tiempos en los que vive cada una, me parece un buen texto.

    Sólo la última frase no me queda clara, siento que esta de más “Cuando lo vi…

  2. Alisma dice:

    Hola, Alejandra:

    Me gustaron muchas las historias y sus similitudes.

    Lo único, quizá, es que me hubiera gustado más largo el texto; como más contadas ambas historias, porque de pronto se me hizo un poco telegráfico (y tal vez esto se debe a que se me hicieron muy padres las dos ideas y la manera en que reflejas el entorno de cada una… entonces yo lectora emocionada quiero un poco más, ji).

    Saludos😉

  3. dubriel dice:

    Hola Alejandra, como apenas estoy aprendiendo a utilizar la técnica de la simetría trato de “ver” la estructura en tu historia y sí, me queda claro la forma como usas el segundo párrafo.
    Saludos

  4. Hola. Siguen mis comentarios…

    En este caso, el texto apunta a varios pares de elementos que pueden verse como elementos de la simetría (cartas y cartas, espera y espera, amor y amor…, y también fidelidad y despecho), pero me parece, como ya se dijo, que la segunda parte de la historia podría ser más amplia. Entre otras posibles formas de hacer crecer esa segunda porción del texto, tal vez valdría la pena preguntarse por la presencia de las cartas de la nieta en la vida de ésta, y también encontrar alguna correspondencia con el remate final, aquel donde la relación de la nieta y su pareja se reactiva.

    Saludos y seguimos.

  5. nierikadeldesierto dice:

    Hola Ale:

    Están padres tus historia, en efecto sí hay simetría, pero yo también coincido en que le podrías sacar más jugo. Y quizá separar de algún modo más obvio ambas historias; de pronto yo me confundí si seguíamos hablando de la misma o si ya había cambiado. No sé, una fecha, una especie de sustítulo, una imagen, no sé….

    Saludos,

    Ana

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