La lista

Dubriel

El día esperado llegó, busca frenéticamente el puesto de periódicos, ahí mismo en la banqueta consulta ansiosamente la lista, un escalofrío recorre su cuerpo, ¡No está!, observa bien y se da cuenta que es el listado equivocado. Cuando encuentra la carrera de medicina tiemblan sus manos y su corazón se agita, lentamente con el dedo va buscando su nombre. No aparece. Repasa la lista infinidad de veces. Es inútil. Finalmente cuando lo encuentra, comprueba lo que no puede creer, aparece en la lista de rechazados. Sólo son veinticinco los aceptados. Todos sus sueños se vienen abajo ¿Qué va ha hacer?, ¿regresar al pueblo?, no, ¡Eso jamás!

Estudió la prepa en su pueblo de la mixteca poblana y hasta ahí, no había más, tuvo que emigrar porque tenía sueños de ser alguien en la vida. Llegó a la enorme ciudad y se hospedó en esa casa que se anunciaba como hospedaje para estudiantes. Había coincidido en las escaleras con un joven que le hizo la plática, supo que él también venía a presentar examen a la universidad, oriundo de un pueblo de Guerrero, con los mismos sueños y con las mismas necesidades.

Los trámites eran en universidades distintas y en las tardes se reunían para comentar las aventuras del día. En la fecha programada se desearon suerte mutuamente y fueron a presentar el examen de admisión.

Ahora siente unas ganas inmensas de llorar. No tiene esperanzas ni futuro. Regresa al departamento pero antes pasa por la tlapalería y compra algo que guarda en su mochila. Jamás regresará al pueblo arrastrando su derrota. Ha tomado una decisión dolorosa.

Apenas cierra la puerta de su departamento cruza  por el pasillo su amigo, quien lleva bajo el brazo varios periódicos y una bolsa de esas que se cuelgan al hombro, entra a su cuarto y los tiende sobre la cama, busca afanosamente la sección correspondiente y ve la lista de los sacrificados, veinticinco en total, no está en esa, está en la otra. Él lo sabe.

Aparece en la lista de los sicarios que ejecutaron a veinticinco jornaleros.

Se acuerda cuando salió del pueblo, hace un año, dispuesto a estudiar agronomía pero fue rechazado, su mamá lo despidió con lágrimas en los ojos y su padre le advirtió: No regreses con deshonra para nosotros. Siente unas ganas inmensas de llorar, ha sepultado su futuro y sus esperanzas. Les ha mentido a todos. No regresará al pueblo para avergonzar a sus padres. Busca su arma, sabe lo que tiene que hacer.

En la calle se escucha el sonido estridente de las sirenas.

5 respuestas a La lista

  1. ange1ica dice:

    Hola Dubriel:

    La Lista despierta ansiedad desde el primer protagonista de la historia y la remata con el segundo. Me gustó tu ejercicio y la simetría de ambas historias.

  2. Alisma dice:

    Hola, Dubriel:

    Me gustó mucho, de verdad. Pobres. Los dos… ay, no, ¡qué triste!

    Sólo lo volvería a leer para corregir algunos detalles redacción.

    Saludos😉

  3. caskabel dice:

    Dubriel,
    Me parece que tu texto cumple el propósito y que juega con dos tiempos. Si el presente es el día en que el nombre del protagonista no sale en la lista, quizá se leería mejor “El día esperado llega. Busca frenéticamente…”, en especial por ser la primera frase del cuento.
    Saludos.

  4. Hola. Siguen mis comentarios…

    El texto maneja bien la simetría básica de la vida de los dos personajes. Y lo siniestro de los detalles en la vida del segundo da un contraste interesante. Creo, sin embargo, que el paso de uno a otro es un poco confuso, porque ocurre muy rápido y cuesta diferenciar a un personaje del otro al principio, pues ambos están haciendo lo mismo por un tiempo (entrar en el edificio). Tal vez sería buena idea ponerles nombre: ayudaría a diferenciarlos.

    Saludos y seguimos.

  5. nierikadeldesierto dice:

    Dubriel:

    Me gustaron las historias, son fuertes y manejan la desesperación.
    Es cierto que quizá con el nombre se podrían diferenciar más fácil y que podrías hacer el cambio más lento. Sin embargo a mi me gustó mucho como se enlazan. Me gustó imaginarme a uno derrotado entrando al depto mientras el otro lo ve casi a punto de entrar al suyo. Es una imagen que cinematográficamente se me haría muy interesante ver. Bien!

    Saludos,

    Ana

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