El espejo

por Fernanda

A Graciela, mientras plancha, le gusta imaginar que es bailarina. Cuelga la camisa de Miguel, rocía los pantalones de David y los acomoda sobre el burro, cuidando que la raya quede justo al centro. La comida hierve en la estufa, casi lista.

Cuando la rutina le fastidia, se evade imaginando que su vida es otra. Que trabaja sobre un escenario, moviendo su cuerpo desnudo frente a los ojos deseosos de un grupo de desconocidos o contoneándose sobre las piernas de cualquier Don Nadie. Habría escogido llamarse Natasha. Sólo pensar en ese nombre la hace sentirse capaz de cualquier cosa. Una Graciela no se quita los trapitos frente al respetable.

Sueña que haría una fortuna. Ellos pelearían por verla desnuda, por invitarle un trago, por besar su piel o poseer su cuerpo. Todos querrían un pedacito de su tiempo y sobraría dinero para que otras plancharan, otras cuidaran la sopa, tendieran las camas, fregaran los pisos, lavaran los trastes.

Sueña con tanta intensidad, que se olvida de seguir soñando. Apaga la estufa, desconecta la plancha, cuelga el pantalón impecable de David, se arregla el cabello, retoca su maquillaje y sale sin cerrar la puerta.

A una puta le va de maravilla hasta que comienzan a tratarla como tal. Recuerda cuando le parecía exótica y fascinante la idea de tener a muchos hombres peleándose por llenarla de dinero y de regalos. No pensaba entonces en las babas, en los manoseos, en el aliento de los borrachos, en los olores, los sabores, los tactos. El dinero no lo es todo.

Le gusta llamarse Chela. Es su refugio y su secreto, el sonido de su nombre verdadero la hace sentirse limpia. Una Natasha no será nunca una mujer respetable. Cada baile es igual al anterior, mientras serpentea su cuerpo frente a esa gente, se escapa pensando en su casa, en sus hijos, en las piernas Miguel y el calor de su sonrisa.

Mueve la cadera lentamente mientras se inclina rozando sus muslos hasta que, mirando al público, toca con sus manos los dedos de sus pies. A Natasha, mientras baila, le gusta imaginar que es ama de casa.

7 respuestas a El espejo

  1. Alisma dice:

    ¡Wow!

    ¿Qué te digo? Simplemente, me encantó.

    Muy, muy bien lograda la simetría, en mi humilde parecer.

    Saludos😉

  2. ange1ica dice:

    Hola Fernanda:
    Felicidades, me gustó mucho tu texto, bien lograda la simetría y con las palabras justas para ello.

  3. Eduardo De la Rosa dice:

    ¡¡ Clap, clap, clap !! ¡Felcidades Fernanda, me encantó!. Se me hizo increíble y artística la forma como describes sutilmente la transformación de Graciela, y por supuesto la simetría del personaje y sus situaciones. También se me hizo un texto muy bien redactado. La historia en sí invita mucho a la reflexión, siempre estamos deseando algo diferente de lo que tenemos, fantaseamos y pensamos que sería el paraíso lo que deseamos, y no nos damos cuenta que ese paraíso nunca es como lo pensamos y el “infierno” en que creemos que vivimos tampoco es tal, solo es cuestión de estar bien con uno mismo, disfrutar lo que se tiene y enriqucerlo. Saludos, Eduardo.

  4. Saludos a todos. Siguen mis comentarios.

    La simetría en este texto de Fernanda está muy bien. Felicidades. En especial me gusta la insatisfacción de las dos mujeres (¿o aspectos de una misma mujer?), aunque creo que hay un poco más de espacio dedicado a Chela que a Natasha; a lo mejor se podría revisar para que el “tiempo de pantalla” de las dos sea más o menos el mismo.

    Pensando en lo que sucede con Chela a la mitad del texto, me acordé de “Lejana”, un cuento de Julio Cortázar que se puede leer aquí y casi llegué a esperar que a Natasha le pasara algo equivalente (aunque no tiene por qué)… Dejo el enlace porque, en todo caso, es un cuento interesante y útil. Felicidades otra vez, Fernanda.

    Seguimos…

  5. dubriel dice:

    Hola Fernanda:
    Como siempre tus textos son un regalo para el lector.
    Saludos

  6. caskabel dice:

    Fernanda,
    Tu texto está excelente. Me gusta el contraste entre la personificación que hace Graciela de Natasha y Natasha de Chela. El misterio se mantiene hasta el final…Me preguntaba si era alguien con un desorden de personalidad múltiple o simplemente el eterno querer ser alguien más a cada momento. Es un cuento excelente.
    Saludos,

  7. nierikadeldesierto dice:

    Hola Fernanda:

    Qué te puedo decir?

    Me encantó tu texto. La simetría está bastante bien manejada y en pocas líneas expresas con mucha fuerza los anhelos que vinculan dos mujeres que desean ser algo más.

    Felicidades!

    Saludos,

    Ana

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