Ejercicio sentimental por Lu

Absurdo, tremendo absurdo

Cuando veo los fuertes brazos de ese bruto me remito a aquel día. Ese martes cualquiera en que Joaquín me robó. Caminaba ligera, tranquila, recién peinada por mi abuela, como la muchacha de la estatua. Me dirigía a la milpa un rato a barbechar antes de ir a la escuela.

El Joaquín es grande y alto, no es gordo, pero si es más corpulento que cualquier otra persona del pueblo.

Su torso desnudo, cuando guía la yunta de bueyes, evoca a un ser de otro planeta, un hombre que no es normal.

Esa mañana Joaquín había estado tomando; de por sí, le agarra de vez en cuando y cuando lo hace, toma cerveza sin parar.

Cuando reparo en su presencia huelo su aliento rancio a cebada y tortilla frita.

Me alza del suelo y me dice en voz baja que me va a robar.  ¡Tengo sólo 12 años! Tomo aire y grito.

Mi flor divina

Salgo temprano hacia la milpa. No he podido dormir bien, nunca pego el ojo cuando he estado tomando. Como una estatua miro hacia el horizonte decidido, quiero mujer.

El trago me hace recordar vagamente a Azucena, la nieta de doña Simona. Púber, núbil, cándida. Sus piececitos mojados en el arroyo me hacen bramar como el burro más arrecho.

Esa mañana, cuál sería mi sorpresa, diviso a lo lejos, bajando por la colina a la Azucena; la huelo, la deseo como en mis fantasías de cantina. No dudo un instante y comienzo a correr hacia sus manitas de querubín y sus trenzas lustrosas frotando en el viendo.

Cuando mirlo la estatua recuerdo los relinchidos de potranca salvaje que soltó la niña cuando la tomé por la cintura, alcé su cuerpecito del suelo y le dije con calentura:  ‘M’ija….te voy a robar’

10 respuestas a Ejercicio sentimental por Lu

  1. caskabel dice:

    Hola Lu,
    Me encanta. Es un sorbo de agua fresca, muuy diferente a los otros textos. Breve, descarnado y sensual… Un flash de emociones.
    Alejandra.

  2. Alisma dice:

    Hola, Lu:

    Me gustaron tus historias. La primera en verdad me sorprendió.

    En la segunda tuve un poco de problema con los tiempos verbales; o no sé bien si son los tiempos verbales o el hecho de que no supe en dónde ubicar al hombre. Al inicio lo ubicaba en el lugar y momento de los hechos y de pronto me di cuenta de que estaba recordando. Quizá sólo con hacer alguna referencia en el primer párrafo acerca del lugar en donde se encuentra podría servir; creo, aunque igual y la única con esta necesidad de ubicarse en el espacio soy yo, así que no me hagas mucho caso.

    Saludos😉

  3. Fernanda dice:

    Están muy padres Lu, es sutil la referencia a la estatua, casi no hay descripción de la misma, en cambio los estados de ánimo están muy bien trabajados. Bien con Absurdo, tremendo absurdo, deja claro el dolor, pero en cierta medida, me gustó el hecho de que para el estado de animo “alegre” hayas escogido una historia un tanto perturbaodra. Un pedófilo puede estar alegre y demostrarlo, así el acto sea cuestionable, se rompe el tabú en favor del personaje, eso claro, si entendí bien.

  4. dubriel dice:

    Hola Lu, tu relato efectivamente es perturbador porque despierta enojo y otras emociones, noto cierta incongruencia en el lenguaje de Joaquin habla como una persona con cierta cultura: “… a Azucena, la nieta de doña Simona. Púber, núbil, cándida.”, y como un campesino: “…recuerdo los relinchidos de potranca salvaje que soltó la niña…”
    Es probable que sea sólo mi imaginación así que no me hagas mucho caso.
    Saludos

  5. nierikadeldesierto dice:

    Lu:

    Que ruda la historia!
    En ambos casos creo que debes checar los tiempos verbales. En “absurdo tremendo absurdo”, cuando narras la historia lo estás haciendo en pasado, y cuando describes a joquín lo haces en presente. Eso está bien, pero al final, cuando cuentas como la raptó, como es parte de la historia que está recordando la mujer, creo que quedaría mejor si pusieras eso en pasado también. Y en el segundo caso, se genera un poco de confusión entre lo que vive y lo que narra.

    En “Mi flor divina”, creo que es un gran mérito narrar felicidad desde un hombre que desea a una niña y sin embargo, tu historia genera mucha repulsión cuando él describe sus manitas, su olor… Eso no es fácil. Te felicito.

    Saludos,

    Ana

  6. ange1ica dice:

    Hola Lu:

    Me encantaron, las historias reflejan otra realidad a la que los citadinos no estamos acostumbrados, pero que existe (aunque la verdad no le veo mucha relación con la estatua).

    De todas formas me gustaron mucho.

  7. Eduardo De la Rosa dice:

    Hola Lu,

    Es una excelente historia, pero el lenguaje de los protagonistas no me parece acorde a la forma como pienso se expresarían, dada su educación y cultura. Me cuesta trabajo encontrar la estructura simétrica del cuento, quizás sea yo el que no la captó bien al leerlo. Saludos, Eduardo.

  8. lortizp dice:

    Eduardo,
    Este es mi ejercicio de la semana pasada. El de la estatua….de acuerdo con los comentarios sobre el lenguaje….Gracias, Lu

  9. Hola a todos. Sigo con mi nueva ronda de comentarios.

    Como otros, yo también debo admitir que no supe, primero, a qué serie de ejercicios pertenecía éste. Me pareció que se acercaba a la quinta, pero la parte del rapto era más bien de la cuarta… Si me fuera a poner purista, diría que no cumple con las instrucciones de ninguna de las dos; por otro lado, como texto libre no carece de interés… Mi recomendación es que intentes posteriormente el ejercicio cuatro de modo más ceñido a las instrucciones, solamente para tener la experiencia precisa, y que no deseches éste, por supuesto. Hace falta revisarle, como ya se ha dicho, los tiempos verbales; creo que las acciones podrían quedar en pretérito y las descripciones en presente, lo que resultaría sumamente natural. Ah, y el habla también merecería un repaso, aunque no se trata de que los personajes tengan que hablar estrictamente como hablarían sus contrapartes (de tenerlos) en la vida real. Cuando se ha intentado, siempre se ha descubierto que el habla cotidiana transcrita literalmente no tiene la misma expresividad, y más bien lo que hay que hacer es recrear esa habla, reinventarla para la página escrita. Juan Rulfo, entre otros, lo hace maravillosamente.

    Saludos y seguimos…

  10. Fernanda dice:

    Si, justamente eso había pensado. Nadie en las zonas rurales mexicanas habla como los indios de Rulfo y eso no lo hace perder un ápice de su magia.

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