Gabriela

Dubriel

Gabriela lucía una cara bonita y  amplia sonrisa, y cuando me miraba con sus ojos de miel,  me deshacía, porque  parecían caricias de luz.  En la oficina, siempre estuve solícito a  ayudarla en cualquier trabajo. No entiendo por qué ella se fugó, se marchó y en dónde fue a parar, acabó mal, si tan solo me hubiera hecho caso pero no, tuvo que irse con ese hablador del Gil y para qué, para que  la abandonara a las primeras de cambio. Dicen que se la llevó a la fuerza en un auto pero no, yo se, yo los vi, se fue por su propia voluntad. Siempre me ha ocurrido así cuando tengo al alcance lo que más deseo en la vida, todo se vuelve en contra mía para echarlo a perder. Tengo una suerte de perro. De que sirve trabajar todo el día, ser bueno, honesto, íntegro, si finalmente quienes obtienen el éxito, incluso el amor de Gabriela, son otros aunque no lo merezcan.

¿Quién fue el que hizo la escultura? Eso no importa, sólo se conoce el museo donde se exhibe, así pasa con mi trabajo.

Cuando veo las manos del barbón llamado Plutón sujetando a Proserpina fantaseo creyendo que soy yo con la Gabriela, como lo envidio,  mientras él tuvo el atrevimiento de desafiar a los dioses al raptar a su amada,  yo, en cambio, ni siquiera tuve el valor de confesarle a la Gaby cuánto la amaba.

9 respuestas a Gabriela

  1. Alisma dice:

    Hola, Dubriel:

    ¡Pobre hombre!

    Me gusta la idea pero siento que falta hilar un poco el párrafo con que inicias y el segundo que comienza con: “¿Quién fue el que hizo la escultura?”. No sé, pero creo que algo falta porque me pareció un poquito forzado el comentario que hace de la estatua en el segundo párrafo; como muy de repente. No sé si me explico bien… es sólo una sensación, igual y me equivoco.

    Saludos😉

  2. Sigue mi ronda de comentarios…

    Creo que estoy de acuerdo con Alisma: la emoción me parece suficientemente transmitida pero no veo mucho de la escultura y, cuando aparece, resulta forzado. La propuesta del ejercicio era la opuesta: concentrarse en la escultura y tratar de reflejar la emoción en el modo en que el personaje percibe las características de la obra de arte. Algo que puede servir para esto es considerar que no siempre “vemos” lo mismo en lo que nos rodea: si vamos por una calle de noche y tenemos miedo, le prestaremos más atención a las sombras, pensando que un asaltante podría ocultarse en ellas; si estamos muy alegres, en cambio, podemos (por decir algo) no ver nada de la calle y en cambio mirar las estrellas en el cielo o las luces de lugares remotos…

    Saludos.

  3. nierikadeldesierto dice:

    Hola Dubriel:

    La historia es buena, pero coincido con Alisma y Alberto en que la escultura no es el eje de tu historia.
    Quizá si iniciaras al revés, es decir, hablando primero desde la escultura, y después que a partir de eso evocara a Gabriela, le daría más fuerza a su tristeza. Porque aunque imagino que el punto era ese, mostrar que él pensaba en ella, más bien abundas en los detalles de su tristeza y luego hablas de la escultura. Y eso hace que entre un poco forzada la descripción.

    Saludos,

    Ana

  4. Fernanda dice:

    En cualquier caso, la historia está chida y la escultura ya la vimos todos… o ¿a poco vale más una palabra que mil imágenes? Beso y suerte con Gaby je, je

  5. dubriel dice:

    Gracias por sus comentarios, entre todos me aconsejan como hacer mejor mi trabajo y eso es lo valioso. Alisma me dice dónde falta hilar algo. Alberto lo reitera. Ana me explica por qué es forzada la descripción y cómo puedo rehacer mi historia. Gracias Ana.
    Fernanda tiene otro enfoque, deja de lado la escultura y le desea mejor suerte al tímido personaje con la Gaby. Conmovido el personaje de la historia le envia uno de sus borradores, con la súplica, de que no se lo muestre a los demás.
    “Tengo una suerte de perro, por más que me esfuerzo cumpliendo con la tarea, entregándola a tiempo, haciendo los comentarios, salen con que dónde está la estatua y que te faltó la pinche estatua y que entra forzada la estatua, me cai, pero si nunca la he visto, ni la veré en mi perruna vida, como quieren que me emocione si sólo pienso en la Gabriela.”
    Saludos

  6. nierikadeldesierto dice:

    Dubriel:

    Jajajajajajajajajajajajajajajaja!!!!!!!!!!!

    Ana

  7. Alisma dice:

    Hola, Dubriel:

    Jajaja, la piedra me pegó directo en la frente, ja, así que, una vez lanzado el reclamo (tanto tuyo como de tu protagonista), procedo a ayudarte con tu historia. Aclaro que no tengo los conocimientos, pero aquí te va mi ayuda.

    Me tomé el atrevimiento de reacomodar las ideas de tu texto tratando de conservarlo tal cual (¡ah! Y cambié algunas comas, acentos y creo que sólo una o dos palabras… perdón).

    Ahí te va para ver qué te parece:

    ——————–

    Cuando veo las manos del barbón llamado Plutón sujetando a Proserpina fantaseo creyendo que soy yo con la Gabriela.

    La escultura me la recuerda. Ella solía lucir una cara bonita y una amplia sonrisa; cuando me miraba, sus ojos miel se transformaban en caricias de luz. En la oficina, siempre estuve solícito a ayudarla en cualquier trabajo.

    No entiendo por qué ella se fugó y en dónde fue a parar. Acabó mal. Si tan sólo me hubiera hecho caso, pero no, tuvo que irse con ese hablador del Gil; y para qué. Para que la abandonara a las primeras de cambio. Dicen que se la llevó a la fuerza en un auto pero yo los vi. Ella se fue por su propia voluntad. Siempre ha ocurrido así cuando tengo al alcance lo que más deseo en la vida. Todo se vuelve en mi contra y se echa a perder. Tengo una suerte de perro. De qué sirve trabajar todo el día, ser bueno, honesto, íntegro, si finalmente quienes obtienen el éxito, incluso el amor de Gabriela, son otros aunque no lo merezcan.

    ¿Quién fue el que hizo la escultura? Eso no parece importar, sólo se conoce el museo donde se exhibe. Igual pasa con mi trabajo.

    Envidio al barbón. Él tuvo el atrevimiento de desafiar a los dioses al raptar a su amada, yo, en cambio, ni siquiera tuve el valor de confesarle a la Gaby cuánto la amaba.

    —————–

    O algo así… creo, que de esta manera queda la estatua más integrada. Más o menos, pero es sólo una idea.

    Saludos y espero no te moleste el atrevimiento pero mi frente no dejaba de sangrar, ji 😉

  8. dubriel dice:

    ¡Gracias Alisma!, no, no me molesta en nada. Y sí, ya reacomodadas las ideas el texto corre mucho mejor. ¡Gracias! ¡Gracias! por tomarte toda esa molestia.
    Estoy aprendiendo y me estoy divirtiendo mucho.
    Físicamente no las (los) conozco pero siento su presencia como si fueran de mi familia.
    Un abrazo

  9. Eduardo De la Rosa dice:

    jajaja. ¡Que divertida esta sección¡

    Dubriel, no tengo mas comentarios que los descritos por los demás compañer@s, pero el reclamo de tu personaje en esta sección esta increíble, ¡me encantó y me hizo reír mucho! Alisma, ¡felicidades por la iniciativa de apoyar a Dubriel! Y coincido contigo Dubriel, aquí se siente un ambiente muy calido y cercano (que rico). Saludos, Eduardo.

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