El lugar donde nació el amor

Dubriel

Cada año, el profesor de sexto   llevaba a sus alumnos al museo, cuando nos toco a nosotros, mi compañera de banca al ver la escultura del Secuestro de Proserpina  se quedó admirada de los detalles y luego  tímidamente  me preguntó:

-¿Qué hacen?

-La rapta.

-¿para qué?

-¡Para besarla mejor!  –y le planté un beso, ella con una mano me apartó  e hizo un gesto en señal de gritarle al profesor, mientras con la otra, tomaba vuelo para plantarme un bofetón. Cerré los ojos y esperé el castigo pero  en lugar del golpe me devolvió el beso en la mejilla. Pasaron los años. En una primavera cualquiera,  nos encontramos casualmente  en el mismo lugar. Nada dijimos sólo nos volvimos a besar.

Cada vez que puedo paso con mi pequeña hija al museo y el otro día me preguntó:

-Papá, ¿Por qué siempre sonríes cuando pasas a ver esta escultura?

-Porque aquí nació el amor  que tu madre y yo nos profesamos. –le confesé.

6 respuestas a El lugar donde nació el amor

  1. magy25 dice:

    Hola

    Me encanto, para mì es como una novela rosa corta con mucho sentimiento. El lenguaje muy bien utilizado, es de verdad hermosa y el final inesperado. Muy Muy biem.
    Saludos

  2. Siguen mis comentarios…

    Esta segunda parte del ejercicio está mucho mejor que la primera. Sigue siendo algo distinto de la tarea encomendada pero tiene, en efecto, un final sorpresivo que agrada y un tono cálido y ligero que está bien hecho. Hay que revisar la puntuación pero el texto podría sostenerse bastante bien tras haber hecho alguna revisión de esos detalles rutinarios.

    Saludos.

  3. nierikadeldesierto dice:

    Hola Dubriel:

    Me gustó mucho la forma en que lo terminas. Utilizas los detalles suficientes como para que el lector comparta esa experiencia.

    Te felicito

    Ana

  4. Fernanda dice:

    Aaaaaaaay está súper tiernoooooooooooooooooo.

    Clap, clap, clap… a mí la neta me encantó, sentí bonito al leerlo.

  5. Eduardo De la Rosa dice:

    ¡Órale! Que bonita historia, ¡me encanto! En pocas palabras se transmite mucha emoción. ¡Felicidades Dubriel! Saludos, Eduardo.

  6. Eduardo De la Rosa dice:

    ¡Y cabe decir que a mi también me puso la carne chinita de la emoción!

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