Narcogato

por lizzava

Y dice la canción: “cuando la luna se pone redondota, como una pelotota y alumbra el callejón.  Se oye el aullido de un triste gato viudo, y su lomo peludo se eriza con horror”.

Y es que el pobre gato viudo no dormía por el sentimiento de culpa que le generaba haber perdido a su “Pachobina”. Él había decidido ser un narcogato, pero ella no tenía la culpa. El Gordo Siamés quería quedarse con su territorio y, en vez de hacerlo con su orina como un gato que se precia de serlo, decidió echarse al plato a la pobre y rechoncha Pachobina.

El narcogato nunca se perdonará haberla dejado sola esa noche. La culpa lo mata. Por eso ahora es un gato mariachi que ronda por las calles con su guitarrón, preparado para alguna serenata de amor, para molestar a algún humano o para soltarle un tiro a quien se cruce en su camino. Anda buscando venganza.

¡¡¡Prrrr!!!!, ¡miau!.. se presenta cariñosamente engañoso con quien lo conoce… ¡¡¡prrrr!!!, ¡pum!, una persona más que deja de robar aire (o al menos, eso es lo que piensa el narcogato).

Momento… ¿qué clase de cuento es este?, ¿no será que estoy en drogas?… ¿habrá sido el narcogato?

7 respuestas a Narcogato

  1. Alisma dice:

    Hola, Liz:

    No sé si habrán sido drogas o el narcogato, ji, pero leer tu texto fue una manera divertida de empezar el día. ¡Pobre Pachobina!

    Saludos😉

  2. ange1ica dice:

    Hola Liz:

    Oye, elegiste un tema candente en nuestro México,Pobre gatita, pago el plato sin deberlo.

  3. lortizp dice:

    Las mujeres siempre acabamos pagando el pato.
    La onomatopeia del maullido y el plomazo me parece muy inteligente.

  4. nierikadeldesierto dice:

    Hola Lizette:

    Tu cuento está muy divertido.
    La rechoncha Pachobina me recuerda a mi propia gatita gorda Joaquina. Con pocas palabras logras describir aspectos importantes de la personalidad de cada uno de los personajes.

    Saludos,

    Ana

  5. Eduardo De la Rosa dice:

    Hola Liz, a mi me quedo una duda. ¿No se supone que si se echo a la “Pachobina” marcó su territorio y debiera ella estar con él? ¿Porque entonces va el rumiando su dolor? Creo que al final te desesperaste con las últimas dos líneas, que para mi gusto están de mas. Saludos, Eduardo.

  6. Fernanda dice:

    Ja, ja, ja…

    …eran Gatito Varela y Gatelia, la Texana…

    Chida la idea

  7. lizzava dice:

    ¡Gracias a todos por sus comentarios!

    Me hiciste reir mucho Fer!, esos nombres están perfectos para mejorar el cuento.
    Eduardo, tienes razón. También mi pareja me dijo que esas dos líneas finales estaban de más. En efecto, me desesperé un poco al final… y eso no es bueno cuando escribes.

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