El vengador anónimo

Dubriel

Se levantó como siempre muy temprano, con la palma de la  mano se alisó el bigote repetidas veces, luego, contemplándose en el espejo, tomó el sombrero redondo  y lo sumió hasta sus orejas. Sus ojos no denotaban emociones, parecían los de un animal, se sirvió un café,  recogió el periódico y leyó la sección policíaca.

La PGR dio a conocer que el secuestro de los niños del Colegio “Arístides” pudo haber sido realizado por la banda del “Gato”. También manifestó que están en la mira  las bandas de “los tamaleros”,  “los patos” y   “los franeleros”. El sujeto terminó de leer, buscó el marcatextos y subrayó a la banda del “gato”, enseguida salió a la calle acompañado de sus  amigos. Se dirigieron al puesto de periódicos, tal vez, por mayor información.

Una semana después,  en los diarios apareció la noticia: “la banda del “Gato Felix” terminó  decapitada, se presume que fue una disputa por adueñarse del botín”. El personaje  se levantó a la hora acostumbrada, tomo su café y  leyó el periódico con mayor  interés en la tira cómica, mientras una mueca, que aparentó una sonrisa, se percibió en su rostro.

Los secuestros no cesan y la policía se encuentra acorralada por los medios de comunicación y la opinión pública. Sólo atinan a decir que han descubierto el modus operandi de las bandas: “la flor”, “la gatúbela”,  “el tío”, “el amador” y “los santeros”.

Con cierto desgano, señaló esta vez,  a  la banda de la “gatúbela” y salió a la calle con sus cómplices, se dirigieron al puesto de periódicos, sin prisa, cualquiera diría que esperaban  el anochecer.

No pasó mucho tiempo cuando las noticias mostraron  a  “la Gatúbela”, lideresa de la banda, tirada en una barranca totalmente descuartizada. Cuando el forense la identificó, se supo que era la conocida reina de la belleza del último carnaval, ahora se mencionaba, que sus propios compañeros la habían liquidado, en venganza porque les había negado el favor de  sus amores.

Los asesinatos de secuestradores continuaban y las cámaras de comercio elevaron su queja al presidente porque en esa guerra, invariablemente morían los secuestrados. En los medios policíacos empezaban a sospechar que había un vengador anónimo,  pero no sabían adonde dirigir sus pasos. Algunos de los detectives,  especulaban que  el hijo de un hombre secuestrado, mutilado, y luego asesinado, era el autor  de la venganza.

Los experimentados policías no daban pie con bola hasta que un investigador, de esos policías de a pie,  encontró una relación: las bandas desmembradas, literalmente hablando,  se referían o tenían algo que ver con los gatos. En la última banda atrapada sólo murió de manera sangrienta, la mujer encargada de mutilar a las víctimas. “la kitty”.

El misterio estaba develado. El humilde policía de crucero sonreía feliz. Pensaba  en alguna recompensa de las autoridades. Faltaba un paso. Fue al archivo y solicitó varias cajas de expedientes.

Dirigidos por el   astuto policía de a pie, un comando enmascarado de la policía antisecuestros,  tomó por asalto la casa y encontró al sujeto del sombrero redondo… carcajeándose con las aventuras de Tom y Jerry estaba  Don gato y su familia, que recién habían regresado del puesto de periódicos. El pequeño Benito, con sus tijeras de punta redonda, recortaba la silueta  del Gato Félix.

Desde entonces a Matute se le conoce como el agente Desgato de la gran ciudad.

Definición

Desgatar. Quitar los gatos de un lugar.

Desgato. Sujeto que desgata un lugar.

8 respuestas a El vengador anónimo

  1. ange1ica dice:

    Hola Dubriel.

    Al principio de tu cuento me pareció que hablarías de una especie de “gato con botas”, pero terminó en una novela policiaca, aunque un poco macabra, buena.

  2. Alisma dice:

    Hola, Dubriel:

    Ahora sí que me han hecho recordar a Don Gato y su pandilla, ji.

    En ocasiones el uso de las comas me confunde un poco. Siento como si fuera la misma idea y me voy de corrido, cuando en realidad, estás hablando de dos cosas diferentes.

    Saludos a Benito😉

    P.d. Ese personaje me encantaba.

  3. dubriel dice:

    Gracias Alisma, pondré más cuidado en la puntuación.

  4. caskabel dice:

    Dubriel me gustó mucho, en especial la personificación inicial, me pareció genial. Lo macabro también me movió las tripas. Saludos,
    Alejandra

  5. Eduardo De la Rosa dice:

    Hola Dubriel, me gustó la forma como elaboraste la historia, te va atrapando y resulta una novela policíaca actual muy interesante, sin embargo el final no me encantó tanto, ya que por la trama hubiera esperado un final más macabro y no tan de risa con los personajes de caricatura. La historia suena muy real de nuestra actualidad, pero se me hizo feo mezclar personajes tan divertidos y sanos con hechos tan sangrientos y decepcionantes que vivimos cotidianamente. Por ultimo, como que lo de “Matute” ya no encajó bien en el texto para mi gusto. Saludos, Eduardo.

  6. nierikadeldesierto dice:

    Hola Dubriel:

    Para mí también fue un contraste lo macabro del cuento al incio con el cómico final. Sin embargo me gustó porque le dio un toque de humor negro, y a mi el humor negro me cae muy, pero muuy bien.

    Sí creo que debes revisar tu puntuación, porque sí hay exceso de comas; y en algunas ocasiones podrías dejar que una idea fluya sin tanta pausa, o hacer oraciones más pequeñas para que sea más claro tu texto.

    Saludos,

    Ana

  7. dubriel dice:

    Gracias Ana por tu comentario y si tienes razón los signos de puntuación son mi dolor de cabeza. Veo en mi futuro un curso de redacción.
    Saludos

  8. Siguen mis comentarios breves…

    Me llama la atención que muchos de los ejercicios de esta ronda se refieren a seres humanos y en ellos el gato entra sólo por asociación o como metáfora (en este caso, suceden las dos cosas a la vez, porque la palabra “desgatar” parece referirse a gatos de verdad, que en el texto no aparecen).

    Todo se vale (y en especial en este ejercicio, cuyo fin es echar a volar la imaginación) pero tal vez estaría bien que, más adelante, jugaran al ejercicio de inventar un gato extraño, una criatura imaginaria como las de este libro, para poder experimentar con más posibilidades del prefijo fantástico.

    Saludos…

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