El Monstruo

Eduardo.

Era una situación irónica porque después de haber trabajado varios años en la industria farmacéutica, conocía perfectamente todo lo relacionado con la enfermedad. Esa tarde, cuando el doctor le dijo que tenía metástasis en el hígado no tuvo que preguntar más, sabía de qué se trataba. Lo primero que pensó fue en la muerte, en la vida, en todos esos años que se la pasó invirtiéndole a su persona, buscando ser mejor, en construir un patrimonio, en su cotidiana búsqueda del amor y la felicidad. Ahora estaba ahí al borde de la muerte.

Al día siguiente, todo cambio en su sentir. El no podía dejar que ninguna enfermedad le arrancara lo que con tanto esfuerzo había aprendido a querer y disfrutar. Así comenzó su lucha, se sometió a diversos tratamientos, comenzó con la quimioterapia, le siguieron otras cosas, una dolorosísima operación, en donde además de extraerle el tumor principal que tenía, también le tuvieron que erradicar varios órganos. Le siguieron más radios y quimios. Después de un año y medio de sufrimientos todo había desaparecido. ¡Que noticia!, ¡que felicidad!, pudo regresar a trabajar y retomar su vida normal, hizo planes para casarse con su linda y cariñosa novia que todo el tiempo se mantuvo junto a él, acompañándolo, apoyándolo y queriéndolo.

Después de unos meses, el monstruo volvió a aparecer, ahora en la forma de pequeños tumores en pulmón. La boda no se detuvo y su vida continuó, pero al parecer la enfermedad también. Sin embargo se ha podido contener y solo ha tenido un ligero crecimiento. Ahora, después de casi otro año y medio, la pareja de recién casados esperan los resultados de la última tomografía. Ellos tienen la esperanza de que algo haya cambiado, le han puesto mucho empeño a la situación, han buscado remedios alternativos, se han mentalizado, han probado otras terapias, han ido a otros países a conseguir medicamentos que se dice que curan éste mal. Ahora están ahí, parados frente al médico, en espera de las buenas noticias pero nerviosos de que éstas no lleguen. El silencio reina, los corazones laten acelerados. Cuando la noticia llega, efectivamente no es buena, la respuesta es: “parcialmente estable”, hay lesiones que no han crecido, otras parecen estar muriéndose, pero hay otras que muestran un ligero y un mediano crecimiento. “Es tiempo de cambiar a un tratamiento más”, dice el doctor.

El se va triste y reflexivo, ella lo apoya prestándole su hombro para que llore como niño desconsolado.

Al llegar a casa, la tristeza se le permea por todo el cuerpo, se siente derrotado, abatido, triste. Todas esas esperanzas de poder vivir sano y fuerte y de realizar sin problemas todo lo que le gusta, quedarán lejos. Tendrá que seguir sufriendo los efectos de más quimioterapias. Sin embargo, en el fondo de sus corazones sigue imperando el deseo de vivir y de formar una familia. Desde hace unas semanas han hablado de tener su primer hijo, y pese a las circunstancias se mantienen en el plan. Porque ellos quieren vivir, quieren tener la oportunidad que los demás tienen, de poder sentir y disfrutar esta hermosa vida. Y estoy seguro que sus ganas y su cariño se los permitirán.
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La anécdota sería: “El monstruo de la enfermedad les llegó, los invadió, han luchado y se ha ido, pero ha vuelto una vez más, así que ellos seguirán en su lucha por destruirlo”.

9 respuestas a El Monstruo

  1. nierikadeldesierto dice:

    Eduardo:

    Sólo una pequeña corrección, cuando dices “la pareja de recién casados esperan los resultados de la última tomografía.” te sugiero cambiar el “esperan” por “espera”, pues pareja estaría en singular. Ambos esperan, ellos esperan, los dos esperan; pero la pareja espera.

    El tema es duro, lo manejas con esperanza. El deseo de querer un hijo en esas condiciones puede ser un intento de permanencia. Eso te daría también para una continuación de la historia.🙂

    Saludos,
    Ana

  2. ange1ica dice:

    Hola Eduardo.
    Es un tema duro el que abordas, generalmente vivimos sin preocuparnos de “vivir” y ese, es nuestro problema cuando se nos presentan situaciones como esta; tu nos dices que tienen esperanzas, pero las cosas son como son y en estos casos la balanza generalmente se inclina hacia lo malo; por tanto, la última frase que colocas en el ejercicio me parece un buen deseo de tu parte pero me creo que esta de más.

  3. dubriel dice:

    Hola Eduardo.
    Esta narración me conmovió y dicen, los que saben, que cuando sucede así es porque está bien hecha.
    En la frase: “en donde además de extraerle el tumor principal que tenía”, me parece que, “que tenia” es repetitivo.
    También me parece que en el último párrafo inicia describiendo el estado de ánimo de él y luego continua en plural.
    Saludos

  4. Hola a todos. Sigue mi ronda de comentarios…

    Esta historia trata un tema conmovedor y, por lo tanto, nos invita a conmovernos, lo cual está muy bien, por supuesto. Pero hay que tener cuidado: es necesario asegurarnos de que lo que conmueve es nuestro tratamiento particular del tema y no la forma en la que el lector cree que debe reaccionar cuando se enfrenta al tema. Nunca se puede saber hasta dónde llegará la buena voluntad del lector en un caso así, pero hay varias formas de resaltar más nuestro trabajo alrededor del tema. En este caso yo recomendaría sobre todo una: el narrador nos platica todo lo que sucede, pero sería aún mejor “verlo”, es decir, que se nos mostraran directamente las acciones de los personajes, que pudiéramos leer lo que dicen, etcétera. De este modo habría una cercanía mucho mayor con ellos. Por ejemplo, el remate: “Porque ellos quieren vivir, quieren tener la oportunidad que los demás tienen, de poder sentir y disfrutar esta hermosa vida”, sería mucho más fuerte si se nos mostraran las acciones que emprenden los personajes y que justifican ese resumen: de ese modo el lector puede sacar sus propias conclusiones sin necesidad de que el texto lo haga por él.

    Un detalle: la anécdota me parece que podría ser aún más sucinta, algo como “un hombre cree haberse curado de una enfermedad pero no se doblega cuando ésta vuelve”.

    Saludos y seguimos…

  5. Eduardo De la Rosa dice:

    Me parece muy buena idea lo que comentas Alberto, muchas Gracias. También les agradezco mucho a Ana, Angélica y Dubriel por sus comentarios y excelentes aportaciones. ¡Saludos! Eduardo.

  6. caskabel dice:

    El tema es interesante pero está tratado como desde una visión muy general. Concuerdo con Alberto en que los detalles enriquecerían mucho este texto, y con Ana sobre el interés que genera el último párrafo. Pero me sigo preguntando cómo hablaban ellos de este primer hijo que querían tener. Es como si quisiese escucharles más de cerca. Saludos, Alejandra.

  7. Alisma dice:

    Hola, Eduardo:

    Desde ayer leí tu texto y no sé qué me pasó; me fui al trabajo y me acabo de dar cuenta que no te puse comentario, pero aquí está: Me gustó la historia, coincido en que me gustaría verla más que leerla. Siento que así ganaría mucho más y permitirías al lector ir sacando sus propias conclusiones.

    Saludos😉

  8. Eduardo De la Rosa dice:

    Gracias Alejandra y Alisma !! Buen día !! Eduardo.

  9. magy25 dice:

    El manejo de las emociones es muy buena, me gustarìa un poco màs corto, pienso que es mejorabundar màs en el momento critico que en màs detalles. El tema es duro, pero bien desarrollada la idea.
    Saludos

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