La camisa mágica

Regresó el dragón, comió el kasha y alabó al soldado: “Bueno, veterano, el kasha estaba bueno antes, pero esta vez estuvo aún mejor. Escoge lo que quieras como tu recompensa”. El dragón lo condujo hasta la bóveda, cuidadosamente abrió la puerta y extendiendo su ala derecha para señalarle todos sus tesoros, el soldado quedo impresionado, se podían encontrar: monedas de oro, diamantes, estatuas, collares de perlas, espadas, coronas de reyes, aves multicolores y otros objetos. El dragón repitió una vez más su propuesta: “Escoge lo que quieras”, el soldado observó una camisa gruesa y supuso que debería poseer un valor incalculable, al igual que un fuerte corcel blanco. Entonces, el dragón al mirar que el veterano no quitaba su mirada de esos dos objetos expresó: “muy buena elección, la camisa la camisa no es ordinaria es mágica y quien la use se convertirá en un poderoso campeón, en tanto el cordero es rápido, noble y te cuidara. Tómalos son tuyos”.

3 respuestas a La camisa mágica

  1. Alisma dice:

    Hola:

    Me parece interesante el tema de los tesoros del dragón, pero me hubiera gustado saber más acerca de ellos. Que me los describieras en lugar de que los enumeraras. Saber qué eran pero también para qué, su forma. Que me contaras a quién pertenecieron las espadas, las joyas… no sé, detalles que me permitieran imaginarme claramente el enorme tesoro que tenía el soldado frente a él.

    Saludos😉

  2. Breve, pero sustancioso. Vale la pena corregir algunos errores ortográficos.

    Beso.

  3. Hola. Sigue mi (accidentada) ronda de comentarios…🙂

    En este caso el texto, precisamente por breve, se acerca más al ritmo del texto original, pero a lo mejor deja una impresión (como se ha dicho ya) de excesiva brevedad. Esto se debe a que no detalla los tesoros, por supuesto, pero por otro lado habría que considerar lo que sucedería si el fragmento se insertara realmente en “La camisa mágica”: a lo mejor el episodio daría la impresión de un descenso en la velocidad de la historia porque el resto de los episodios se han referido con mucho menos detalles.

    A esto me refiero con lo del ritmo: en la música lo podemos percibir sin dificultades como la repetición con variaciones o la alternancia de una serie de sonidos, pero en la literatura también existe: se puede dar, por ejemplo, alternando momentos de descripción con momentos de diálogo, o bien momentos de muchos detalles con otros que no tengan tantos, o (en el caso de “La camisa mágica” con oraciones que abarcan mucho tiempo, como “pasaron tres años”, alternadas con fragmentos que se refieren a acciones de pocos minutos. Si un ritmo se establece el lector se acostumbra a él y nota cuando se quiebra; por esto es necesario tener conciencia de él…

    Una posibilidad, en caso de que se quisiera colocar esta adición en el cuento original, sería ampliar algunos otros momentos del mismo, para alterar su ritmo entero. Por ejemplo, decir algo más sobre la vida en el cuartel del soldado, o sobre el reino de la princesa traicionera…

    Saludos y seguimos.

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