El vuelo inacabado

… El dragón se comió la olla entera de kasha en una sola sentada, alabó al soldado por su fiel servicio y le ofreció empleo por otros tres años.

El soldado decidió entonces cambiar su estrategia. ¿De qué le servirìa pasar otros tres años sentado solo junto al fuego preparando otra kasha? ¿Por qué no intentar preparar algo nuevo que halagara al dragón –o al menos a alguna de sus cabezas- tanto como para que a su regreso obtuviera una recompensa? Algo mucho más grande que toda la comida y bebida que ya había recibido. Después de todo, en los tres primeros años ya había tomado suficiente vodka y bocadillos como para satisfacer el apetito de todo su pueblo. Y ahora lo único que quería era volver a casa  para abrazar a su madre y contar sus historias a sus hermanos y amigos.

Así que se dio a la tarea de buscar nuevos ingredientes para su guiso. Pero mientras lo hacía, descubrió un cajón repleto de telas, y botones, y aplicaciones y encajes, y toda suerte de adornos y baratijas, suficientes como para construir el vestuario de todo un circo. Entre todos ellos, había dos trozos de lienzo, tan largos y tan dentados en las orillas, que lo hicieron pensar en las alas del dragón. Claro, no tan largas, pero suficientes como para recorrer al menos unas 100 millas….¡las mismas que separaban al castillo de la casa donde vivía su familia! ¿Y si cosiera unas alas y las usara para volver a casa? Después de todo, el dragón no volvería sino hasta dentro de tres años. Y eso le daba suficiente tiempo para ir y volver.

Puso manos a la obra y zurciendo lo mejor que pudo, inició la confección de sus alas. Primero las rellenó con un suave algodón, después rodeó las orillas con alambre flexible. Luego puso grandes puntadas a los lados, igual que como vio muchas veces hacerlo a su madre cuando cosía sus camisas y las de su padre….Las camisas…fue en ese momento cuando una nueva duda lo asaltó: “¡Oh!, pensó para sus adentros, y ¿si al volar por los cielos el viento fuera tan fuerte que me impida ver por dónde voy, haciéndome chocar contra alguna ave o contra alguna roca? Eso si que sería un gran problema ya que nunca podría llegar a casa”. Lo mejor, penó, sería construirse un visor. Así que, dejando las alas aún sin terminar, se dio a la tarea de buscar afanosamente por todo el castillo material transparente para los lentes y piel para fabricar el contorno de los visores. Encontró un caleidoscopio que adornaba uno de los cuartos del castillo. Quitó cuidadosamnete las dos micas que cubrían sus extremos y, poco después, deshizo una mochila de piel que colgaba de la chimenea.Esta tarea le llevó varios días. Tantos que no se dio cuenta de cuánto había adelgazado por la falta de comida y de sueño. En esas estaba cuando pensó que, tal vez, el clima en las alturas fuese mucho más frío que donde ahora se encontraba. Necesitaría entonces una fuerte chamarra y unas cubrepiernas que lo protegieran de esas inclemencias. Dejó el armado de los lentes para más tarde y comenzó a buscar un buen material para fabricar la chamarra y las cubrepiernas. Buscó y buscó por todos lados, hasta que dio con los cubrecamas de plumas que estaban en el cuarto del dragón. Comenzó a deshacerlos pero esta actividad y la falta de comida, hicieron que su  cansancio fuera mayúsculo. Apenas si podía tenerse en pie, por lo que decidió descansar un poco, metiéndose entre las sábanas y colocando su cabeza sobre la almohada.

Lo que no sabía es que adentro de esa almohada, habitaba desde hacía siglos una mandrágora que tenía por costumbre adormir con sus ramas a todo aquel que se recostaba, pero que podía volver loco a quien permaneciera allí un segundo día. Ignorante de todo esto, puso su cabeza sobre la almohada. El mero contacto con una sola de las hojas e la planta lo hizo caer en un gran sopor. Por fortuna para él, al día siguiente se cumplían ya tres años desde la última visita del dragón. Por lo que a la mañana siguiente fueron los aleteos incesantes del hambriento dragón los que lo despertaron, dejando  ala mandrágora sumida en la más profunda de las depresiones al no haber podido causar la “locura” de este infeliz soldado.

 ..El dragón se comió otra vez su kasha y dejó al soldado por tres años más

9 respuestas a El vuelo inacabado

  1. lizzava dice:

    A la mitad del cuarto párrafo hay una frase que dice “Lo mejor, penó, sería construirse un visor”… ¿creo que quisiste decir pensó?
    Y algo que me genera duda es, con todo el lío que armó sacando materiales, cociendo, pegando y todo lo demás… ¿cómo es que el dragón no se percató de eso?

    • pasodearena dice:

      Claro Iizzava, quise decir pensó. Gracias por la aclaración. Y me parece que si el dragón no se dio cuenta es porque estaba en su segundo viaje de tres años ¿no crees?

  2. Alisma dice:

    Hola:

    Pienso que la moraleja de este cuento es: “El que mucho abarca, poco aprieta”.

    Me gustó, me divertí con el estresado soldado. Sólo revisaría algunos acentos y errores de dedo.

    Saludos😉

    • pasodearena dice:

      Gracias por tus comentarios Alisma. Y una disculpa por los acentos, en casa uso una Mac con teclado en inglés, mientras que durante la semana uso una PC con teclado en español. Tendré más cuidado la próxima vez.

  3. dubriel dice:

    Hola, tengo una duda en relación con el tiempo:

    Cuando empieza con las alas entendí que tenía tres años para hacerlo, luego se menciona que pasan unos días, y poco después el dragón regresa ¿ya habían transcurrido los tres años?

  4. nierikadeldesierto dice:

    Hola. A mi también me generó duda la coincidencia temporal. Pero en general me atrapó tu historia porque cambias el aburrimiento que debió haber padecido el soldado en tres años de mantener un fuego, por una serie de posibilidades y situaciones estresantes y divertidas que lo mantenían ocupado.
    Saludos!

  5. caskabel dice:

    Me sorprendieron todas las cosas que pudo hacer el soldado durante esos tres años. En fin de cuentas parece ser más natural meterse en líos y entrar en esa especie de frenesí mental cuando se trata de una espera y un cautiverio largo…
    Definitivamente haces de la espera algo más interesante. Me pregunto cómo desembocará la historia, si seguirá el soldado con sus planes de huida o…

  6. ange1ica dice:

    Me gustó la historia, definitivamente te atrapa y quieres saber que más va a suceder con él, además refleja muy bien a las personas que quieren hacer todo pero nada terminan.

    Sólo hay que tener cuidado con algunos acentos.

  7. Seguimos con comentarios…

    Este fragmento me parece interesante porque cambia (si me permiten un término técnico) la focalización de la historia original. Nuestro punto de vista es más o menos el mismo: el del soldado, contado en tercera persona, pero en el texto original casi no veíamos lo que pensaba y aquí casi no vemos otra cosa: estamos mucho más “adentro” de su cabeza, por así decirlo. Ésta es otra de las cosas que podemos controlar a la hora de escribir: no sólo desde dónde vemos los hechos sino qué tanto vemos de ellos, qué tipo de detalles, cuántos, etcétera.

    En este caso creo que haría falta revisar la concordancia de tiempos, sólo para asegurarse de qué ve el dragón al término de su tercer año de viaje: de pronto, los sucesos contados parecen durar mucho menos tiempo (horas, tal vez), y de ahí viene la duda de si el dragón habría visto el tiradero o no.

    Seguimos…

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