La camisa mágica, parte II.

Una parte de él lo había sospechado ya antes.. nuestro soldado había estado dormido por mucho tiempo, y quien había estado despierta parecía ser Julianne, la joven cocinera. Ella lo reconoció no por sus clarividentes sueños sino por su disfraz primero.  -” Te vi llegar en forma de paloma y supe desde siempre que me casaría contigo”. Le confesó en la noche de bodas.  Juliette había sido designada desde pequeña a labores del hogar, y junto con ello, guardaba en las telas que su tía había bordado para ella, el secreto de que algún día una paloma y ella – sí: una simple cocinera y un soldado disfrazado de paloma- restaurarían el orden de Rusia.
 
Pero no todo sería un vivieron felices para siempre en este no cuento de hadas… Pues el orden implicaba que ahora serían ellos dignos contrincantes del dragón. Esto le explicó Juliette a Jael en la misma noche de bodas, donde extrañamente, y en contra de toda tradición, sacó el bordado que por la familia les llegaba a ellos. Los ojos de Jael lagrimearon ante tanta y solemne belleza… E interpretaron finalmente su destino, mientras sollozaban, como comprendiendo como hilan los años las conciencias de los desmemoriados: – ” … un jinete de plata con capa mata con una lanza al dragón, el cual cae de espaldas y es abatido por el caballo…”, dijo Joel.  El tejido no solo les designaba su posición en el despiadado tablero del juego de no sé qué dioses… sino que les revelaba la dolorosa condición del nuevo orden universal, mediante uno de los íconos màs antiguos de la lucha del bien contra el mal.
 
Julianne relató entonces a Joel la historia de porqué sus memorias y sus colchas venían de su tía y no de su madre: Kuria, su madre, era la guardiana de los hervideros de la humanidad. En su amor y con la ayuda de la antigua ciencia de la alquimia aplicada a las delicias del comer, ella era la mantenedora del orden junto con el simpático dragón, que desde siempre fue un animal acuático y preocupado por el destino de la gente. Sin embargo y por algún capricho de la naturaleza, muere Kuria en el parto de la aparentemente sin fortuna Julianne, y el alado dragón, a falta de una cocinera que la reemplace con tales habilidades como para no dejar escapara las penas, la venganza y el odio del mundo, se ve repentinamente obligado a alejarse del mar que tanto necesitaba para apagar los viscerales fuegos de su alma y a asumir las funciones de cocinero. El triste dragón, o comía, o nadaba. Un día, en un arrebato de desesperación y hambre, dejó a la niña Julianne con su tía, cocinera también pero de familias terrenales.  La cuentera conoció así toda la historia y la tejió cada tarde en la manta de colores que ahora Julianne hecha mujer y Joel hecho hombre, admiraban y leían. 
 
Cada día que pasaba sin que el dragón comiera y nadara sucedían dos cosas: por dentro, su encandescencia crecía a falta de agua y por fuera, el mundo se inundaba sin nadie que convirtiese pecados en bocados de deliciosa kasha. Joel no pudo evitar llorar y llorar y llorar, pues creía que su inevitable destino era matar al dragón.  Julianne calmó sus lágrimas con amor y fé y durante tres días seguidos esta pareja se dedicó a amarse y a pensar como podían solucionar el problema sin matar al dragón. No encontraban respuesta, y ni aún la clarividente Julianne soñó aquellas noches…  Pero ellos no sabían que constituían ya las dos cabezas del águila bicéfila del escudo pensando juntas, y que el amor, fruto de todo pensamiento y motor de toda acción de Rusia, yacía ya entre ellos.
Finalmente, la respuesta llegó sola y con la salida de la tercera luna enviaron una carta al dragón, que decía:
 
Querido dragón: Sabemos lo difícil de estos días: o te haces la comida, o vas al agua.  Pero no os preocupéis, que está a punto de nacer un sol que sabrá cocinar el Kasha como su abuela.  Lo ha soñado Julianne, y debemos esperar y aguantar por nueve meses, ella vendrá a alumbrarnos con sus sabrosos aliños para el nuevo día.  Seremos entonces nuevamente, fuerza y alimento en equilibrio pleno. Espera dragón, a esta nación que ha pretendido reemplazar lo divino con producción. Duerme un largo sueño, y sabrás, como yo antes supe, cuando será la hora de nuevamente despertar. 

5 respuestas a La camisa mágica, parte II.

  1. Alisma dice:

    Hola:

    Me gustó conocer hacia dónde llevó la vida al soldado después del cuento.

    En ocasiones, la redacción me pareció un poco rebuscada. Como por ejemplo “Ella lo reconoció no por sus clarividentes sueños sino por su disfraz primero.” La idea se entiende sólo que el orden de las palabras como que me corta la fluidez de la narración.

    También tuve un poquitín de problema para saber con qué tono leer el texto ya que tienes partes con tintes poéticos padres (“comprendiendo como hilan los años las conciencias de los desmemoriados”) y otras con un lenguaje muy informal.

    Saludos😉

  2. Eduardo De la Rosa dice:

    Lo que es digno de reconocerse es la buena imaginación y capacidad para crear personajes y sus características. Me parece que a la redacción le faltan muchas cosas (no se exactamente que) pero me costo mucho trabajo leerlo y captarlo, quizás es como dice Alimsa que esta un poco rebuscado, o quizás sea que a mí me gustan las cosas simples y este cuento suena bastante complejo. Saludos !!

  3. nierikadeldesierto dice:

    Hola.
    Se me hizo muy interesante que llevaras la magia del cuento a la propia historia de Rusia.
    Coincido en que es un poco rebuscada la redacción y que eso hace un poco complicado seguir la lectura.
    Otro detalle.. A veces la cocinera se llama Juliette y a veces Julianne, y a veces el soldado se llama Jael y luego Joel. Al principio me sentí en un película de Lynch🙂, y no sabía si lo hacías a propósito como involucrando también desdoblamientos de la personalidad, pero terminando el cuento me di cuenta que eran detalles de distracción. Ojo con eso.
    Pero me gustó mucho que tu narración es muy poética. Bien!
    Saludos

  4. Hola a todos. Sigue la ronda..

    Este texto de Caskabel le agrega muchísimo al original, incluyendo un tapiz donde está dibujado el destino, una lectura mítica que no sé si se refiere a Rusia o a la extinta Unión Soviética (sería algo interesantísimo por raro) y varios nombres para la cocinera y el soldado. hay muchas ideas e imaginación. Lo que falla, como se ha dicho ya, es la redacción, que no sólo tiene varias faltas que oscurecen el sentido del texto sino que se siente deshilachada. De la impresión de que todo se escribió muy de prisa y con muchas ganas, lo que siempre estará bien, pero luego no se revisó con cuidado. No siempre cuadran los tiempos verbales, se alterna a veces entre el “vos” y el “tú” sin demasiadas explicaciones… El problema no es que el texto sea demasiado complejo sino que resulta oscuro: se puede ser complejo si se da al lector la posibilidad de ir penetrando y descifrando la complejidad del texto (y de hecho es algo muy meritorio).

    Alguien que hace esto muy bien y está cerca de los temas de nuestro cuento de ejemplo es Clifford D. Simak, un escritor estadounidense que, entre otras, tiene una muy bella novela titulada “Ciudad”. Se las recomiendo.

    Saludos y seguimos…

  5. caskabel dice:

    Gracias por sus comentarios, ¡son muy valiosos para mi!

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