El Soldado

Pasaron los tres años, el dragón se comió otra vez su kasha y dejó al soldado por tres años más. Durante dos de ellos el soldado cocinó el kasha, y hacia el fin del tercero pensó: “Aquí estoy, a punto de cumplir nueve años de vivir con el dragón, todo el tiempo cocinándole su kasha, y ni siquiera sé qué tal sabe. Lo voy a probar. “Levantó la tapa y se encontró a su sargento, sentado dentro de la olla.
El Soldado se sorprendió de verlo ahí, y lo primero que pensó fue ponerlo a hervir de tal forma que se consumiera rápido y pudiera consumar su venganza. Pero al darle un segundo pensamiento, lo sacó de la olla y le cuestionó el porque de sus acciones del pasado. El sargento hizo caso omiso del reclamo y simplemente se dispuso a sacudirse la humedad de la ropa con las manos y a tratar de medio arreglarse el maltrecho uniforme.

El soldado, recordando su posición inferior en el ejército parecía que esperaba a que su sargento dictara la siguiente orden. “¿Que haces ahí parado que no me ayudas?” gritó el sargento. “Enseguida señor”, respondió el soldado. “Es importante que me digas que hago aquí y porque ese sucio dragón me ha traído de comida”. “No lo se señor, quizás ha querido ayudarme a vengarme de usted” respondía el sargento. “¿Vengarte? ¿De que hablas insensato? ¿Porque querría un pobre bellaco como tu querer vengarse de mi?, alardeaba el sargento. “En fin, es necesario que resolvamos esto antes de que el dragón regrese. ¡Huyamos de aquí!”, gritaba el sargento. “No es posible señor, el dragón me contrató para cocinar su comida y no puedo fallarle ahora, no después de demostrarme su afecto al haberlo traído a usted aquí”, decía angustiado el pobre soldado. “Bueno, pues entonces yo me voy, el dragón es tu problema no el mío”, decía el sargento al encaminarse a una salida del lugar. “Pero señor, la comida debe estar en la olla y usted es la comida, no puede irse así nada mas, no después de haberlo rescatado de ser comido”, suplicaba el soldado. “Mmmmmmmm”, pensaba el sargento. “Tienes razón, esa opción no es conveniente”. Entonces el sargento tomó uno de los maderos que se encontraban listos para avivar el fuego del kasha y de un solo golpe atizó en la cabeza del soldado dejándolo sin vida. Inmediatamente lo despojó de sus ropas y lo tiró a la olla. Era increíble el parecido que guardaba el sargento con el soldado ahora que vestía sus mismas ropas.
Regresó el dragón, comió el kasha y alabó al soldado: “Bueno, veterano, el kasha estaba bueno antes, pero esta vez estuvo aún mejor. Escoge lo que quieras como tu recompensa.” El soldado miró a su alrededor y eligió un fuerte corcel y una camisa de tela gruesa. La camisa no era ordinaria, sino mágica: quien la usaba se convertía en un poderoso campeón.

11 respuestas a El Soldado

  1. 1. Me parece muy bien escrita.
    2. Me parece un giro muy interesante a la historia
    3. ¡La odié! El soldado me caía bien y el sargento me cayó en la puuuuunta del… ánimo (je, je, je). Además ¿Engañas así a un dragón con taaaanta sabiduría?

    Creo que faltan algunos acentos: “Qué haces allí parado” “No lo sé señor…” “De qué hablas…” “Por qué querría…”

    Beso

  2. lizzava dice:

    Me gusta mucho cómo entraste al pensamiento de un soldado que ha sido entrenado para obedecer órdenes superiores. El rumbo que decidiste darle a la historia la hizo muy disfrutable y sorperesiva.
    También te recomiendo que revises la ortografía y la redacción porque tiene algunos errorcillos.

  3. lortizp dice:

    Me parece interesante la forma como el episodio que narras se inserta al interior del cuento. Es un ejercicio bien logrado a mi parecer.

  4. Alisma dice:

    Jajaja… ni un hola te pude dar de la impresión, ¡qué barbaridad!

    ¡¿Por qué mataste al soldado?!

    Me gustó porque de verdad no me lo esperaba. Pienso que fluye bien, yo sólo revisaría un poco la redacción, principalmente porque -y hablo por gusto personal no porque así deba ser- prefiero que los párrafos no sean tan largos. También unos detalles de ortografía que ya te han dicho en los comentarios anteriores.

    Saludos😉

  5. Eduardo De la Rosa dice:

    Hola a todos, sinceramente les agradezco mucho sus comentarios y retroalimentación. Soy medio burro para los acentos y la puntuación, ¿conocen algún libro, curso (en línea o en vivo) que me pueda ayudar con eso? ¿O alguna forma práctica de irlo mejorando?

  6. dubriel dice:

    Muy buena historia.
    Desde mi punto de vista sólo trataria de mejorar el inicio del tercer párrafo:

    El soldado, recordando su posición inferior en el ejército parecía que esperaba a que su sargento dictara la siguiente orden.
    “¿Que haces ahí parado que no me ayudas?” gritó el sargento.

    En el segundo renglón el lector ya sabe que va a hablar el sargento, no obstante, después del cierre de comillas lo reiteras.

  7. nierikadeldesierto dice:

    Hola.

    Me gustó mucho el giro que das a la historia.
    Coincido en que hay detalles de puntuación y ortografía que debes corregir; y estoy de acuerdo con lizzava en que supiste lograr un personaje que entre tantas órdenes, pierde capacidad de acción.
    Me gustó muchísimo este momento: “Pero señor, la comida debe estar en la olla y usted es la comida, no puede irse así nada mas, no después de haberlo rescatado de ser comido”, suplicaba el soldado.” (Me reí muchísmo!!)

  8. caskabel dice:

    Hola Eduardo:
    Me gustó el giro inesperado mediante el cual el odioso sargento es ahora el protagonista. Pero me faltó el final… ¡quizá eso sea un buen indicio!
    Puedes bajar en línea y en PDF el libro Ortografía de la lengua española para lo de los acentos y eso…
    Saludos,
    Alejandra

  9. ange1ica dice:

    Que historia, pobre soldado. En fin es un giro peculiar que cambia totalmente el relato, nadie sabe para quien trabaja.

  10. Hola a todos y buenos días otra vez. Antes que nada: respondiendo a la pregunta de Eduardo sobre algún sitio útil para mejorar la redacción, una buena opción puede ser http://www.wikilengua.org.

    Algo que se ha repetido en varios de los ejercicios de esta ronda es que, de un modo u otro, la inserción tendría problemas para encajar en el cuento original debido a detalles que no siempre contemplamos a la hora de leer: por ejemplo, a una diferencia radical en el estilo o bien en el tono. (Más sobre tono más tarde.) En este caso, creo que la idea es ingeniosa (y graciosa en ese sentido cínico y rudo que en esta época nos gusta tanto) pero me queda una duda: ¿el sargento tendría el temperamento para hacer todo lo que hizo el soldado? Tal vez sí…, con excepción del último suceso del cuento: no creo que el sargento se casara con la cocinera; más bien sería ingrato y la haría a un lado. Éste es un detalle de caracterización (del modo en el que se crean y se manejan los personajes) que convendría considerar.

    Saludos y seguimos…

  11. Eduardo De la Rosa dice:

    En realidad este taller esta siendo muy enriquecedor para mí. Muchas Gracias a Alberto y a todos los demás por sus comentarios y recomendaciones. Eduardo.

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