LA TENÍA Y LA DEJÓ IR…

por lizzava

¡La hija de un rey!, el soldado realmente estaba feliz. No sólo estaba casado con una mujer de sangre real, también tenía poderes que nunca habría imaginado. ¿Qué más podría desear?

Y, sin embargo, la princesa no pensaba lo mismo…

“No, no, no, ¡maldita sea mi suerte!, ¿por qué yo tenía que terminar casada con semejante especímen?, ¡es un pelmazo, inculto, mala sangre y, por si fuera poco, FEO!…”

Toc, toc. La princesa fue interrumpida por Enelda, su dama de compañía. Enelda era astuta y sumamente observadora, dos cualidades perfectas para una personalidad entrometida. “Su majestad”, dijo la mujer, “sin querer meterme en asuntos que no me incumben, yo la he visto triste y eso no me gusta. Por eso tengo que decirle que una muy buena amiga que trabaja en el reino vecino, me ha dicho que el príncipe piensa mucho en usted y no para de sufrir desde que se enteró de su matrimonio.”

“¡Enelda!, deja de decir insensateces y desaparece de aquí. ¡Soy una mujer ca-sa-da!”. Y salió la dama de compañía con la cola entre las patas.

Crinch, crinch, crinch. La princesa saltaba en la cama real. “Me quiere, me quiere y tiene sangre azul”. Saltó de la cama y corrió por su capa negra de fugitiva (esas que siempre salen en las películas, con capucha y todo).

Bla, bla, bla, bla, bla, bla…. los príncipes hablaron toda la tarde (no de noche porque la belleza real tenía compromisos nupciales con su miserable y feo soldadillo).

“¿De acuerdo, mi apuesto príncipe?”

“¡De acuerdo!”

Así, al día siguiente, en su babydoll más sugerente, la princesa acorraló al soldado, le hizo la danza de los siete velos, sexo tántrico y masaje holístico. Al final, el soldado, como era de esperarse, soltó la sopa. Sí, lo que lo convertía en ese hombre poderosísimo, ¡era su camisa!

Y sí… lo que sigue no es sorpresa. En ese momento, el príncipe perdió la camisa, perdió a la princesa y perdió la dignidad.

10 respuestas a LA TENÍA Y LA DEJÓ IR…

  1. Alisma dice:

    Hola, Liz:

    ¡Cómo me hiciste reír con tu texto! Y la risa siempre la agradezco…

    El único comentario sería que el tono se sale del que tiene la historia original, como que me quitaste la imagen mística que había creado en mi mente con el cuento, pero fluye bastante bien.

    Pobre soldado, ¡qué manera de dejarse embaucar!

    Saludos😉

    P.d. Alguna vez me dijeron que las palabras en mayúsculas no se debían utilizar en un texto, que no es necesario, que las palabras por sí solas tienen peso sin tener que hacerlas tan obvias… tampoco me hagas mucho caso, eso me dijeron, ji, pero yo desde ese día he tratado de poner en práctica el consejo.

  2. lizzava dice:

    jajajaja, ¡gracias por el comentario!, perdón por sacarte del tono del cuento. Tienes razón. Me vi muy subversiva.
    En cuanto a las mayúsculas, absolutamente de acuerdo, voy a modificarlo. Aunque imagino que estos cambios los haremos después para conservar los textos originales hasta que todos los comenten.

  3. nierikadeldesierto dice:

    Hola.

    En efecto, es una versión divertida.Le da un toque sarcástico. Pero estoy de acuerdo con Alisma en que tu narración se sale del tono del cuento original.

    Saludos

  4. Eduardo De la Rosa dice:

    jejeje, me gustó !! Me pareció divertido y fresco. Lo único es que me parece que el texto original es un cuento antiguo y no creo que en esa epoca haya habido cosas como las peliculas de cine, el baby doll, el sexo tantrico y el masaje holistico (por lo menos conocidos con esos terminos) como haces referencia en tu capitulo, pero me gustó mucho la forma espontanea y amena con la que narraste tu historia.

  5. Ja, ja, ja. Me encantó el tono. Romper con solemnidades y chotear el cuento original tuvo un resultado divertido sin que eso provoque que tu historia deje de ser una derivada del cuento original. Está chido tu texto y muy cotorro tu estilo.

  6. hermelindaneri dice:

    Me agrado elgiro que lediste al cuento y obre todo las expresiones que usaste, como por ejemplo: bla, bla, bla. es divertido. El relato te atrapa para llegar a saber en que termina y su final es mucho màs divertido.

  7. Una vez más, hola.

    Este ejercicio de Lizzava es en efecto subversivo, y eso está bien: a veces es necesario crear nuestras propias versiones de las historias que conocemos porque así es como las volvemos pertinentes para nosotros. En cualquier caso, además, éste es un ejercicio cuyo fin primordial era ponerlos a imaginar, ir soltando la mano en un trabajo donde las restricciones (idealmente) son impulsos de la creatividad (ya platicaremos más sobre esto).

    Por otra parte, un ejercicio interesante que se podría hacer en paralelo a éste sería un “pastiche”, es decir, la imitación de un estilo: ¿cómo serían estos mismos sucesos, contados con las palabras del narrador original de “La camisa mágica”? El estilo propio se desarrolla practicando el dominio de las palabras, y ésta es una de muchas formas en las que eso se puede ir logrando.

    Creo que, para fortalecer la trama (si quisieras seguir trabajando en esto, o incluso hacer tu propia versión del cuento), habría que trabajar para que se entendiese un poco mejor el cambio de opinión de la princesa, que me pareció un poco brusco.

    Saludos y seguimos…

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