El arte de la transformación

Alisma

Después de revivir al soldado, el dragón le contó con detalles lo sucedido. El soldado enfureció y de inmediato quiso partir a vengarse. “Espera un poco”, le dijo el dragón, “debes prepararte y conozco algo que puede servirte.”

Al llenarse la tierra de los primeros destellos del alba, salieron hacia el bosque. Durante el camino, el dragón le contó que conocía los secretos de la ciencia de la transformación, de la capacidad para tomar diferentes formas. El soldado lo escuchó con atención, dudando por momentos acerca de la veracidad de lo que le contaba.

El sol fue surgiendo a medida que avanzaban y en el instante en que el soldado sentía que no sería capaz de dar un paso más, el dragón se detuvo. Se encontraban en medio de un claro. Era un lugar amplio, en donde sólo los acompañaba el suave crujir de las hojas de los árboles al platicar con el viento.

“Quédate aquí”, le ordenó el dragón. El soldado lo miró alejarse. “¿Qué debo hacer para transformarme?”, le gritó. “Tienes que ver el viento.” “¿Cómo pretende que vea el viento?”, se preguntó, “a lo mucho puedo sentirlo.”

El dragón, ajeno a los pensamientos del soldado, le indicó: “Concéntrate y cuando lo veas venir pide que cambie tu forma.” Él hizo un esfuerzo para hacer lo que le decía pero al sentir el viento y pedir su deseo, nada pasó. Durante las veces que lo intentó, el dragón permanecía quieto, observándolo.

“Una vez más”, se repetía el soldado cada que escuchaba al viento aproximarse. Siguió esforzándose hasta que llegó el momento en que dejó caer violentamente los brazos a sus costados y agitó la cabeza. “Tienes que dejar de sentir el viento”, lo reprendió el dragón. “Debes verlo, pero para hacerlo debes limpiar tu alma. Recobrar el tiempo en que sabías que todo era posible.”

“El tiempo en que todo era posible”, murmuró el soldado y empezó a repetir la frase una y otra vez, intentando que las palabras penetraran en su cabeza y cobraran por sí solas, el sentido que él no lograba darles.

Inhaló profundo y su mente, obedeciendo la reiterada petición, lo llevó a días de sueños permitidos e inocencia absoluta. Lo transportó a su infancia.

Una ráfaga de aire azotó su cara obligándolo a cerrar los ojos. Al abrirlos, el viento convertido en diminutos cristales se presentó ante él. Los destellos bailaban a su alrededor, hechizándolo. El soldado los observaba absorto cuando de pronto, el brillo del sol lo obligó a desviar su mirada hacia el resplandor de una afilada espada que venía a su encuentro. Sus sentidos se agudizaron, su piel respondió erizándose y en el instante en que la espada estaba a punto de atravesarlo, se convirtió en agua.

El dragón hundió la espada en la tierra y sonrió satisfecho. El soldado, convertido en agua, se transformó en paloma y se elevó siguiendo la brisa de su venganza.

18 respuestas a El arte de la transformación

  1. Es un gusto Alisma encontrar aquí nombres que conozco. ¡Caramba! Se trata de dar opiniones críticas ¿verdad? El caso es que en lo que a´mí respecta, tu ejercicio me parece buenísimo. Tal vez sólo reescribiría el primer párrafo, cambiaría algún verbo (llenó con los detalles) y trataría de hacerlo más atractivo.

    Por otro lado, la parte de la historia que cuentas es justo ese el tipo de anécdotas fregonas de que están hechas las leyendas (desde Hércules hasta los Caballeros del Zodiaco) y que hace a los héroes, héroes y a los demás espectadores.

    Besos

  2. Alisma dice:

    Perfecto, lo tomaré en cuenta.

    Muchas gracias por tus observaciones,
    Alisma😉

  3. dubriel dice:

    Me gusta la historia.
    Algo que tal vez no es relevante y que no le quita mérito a la excelente narración; las frases de inicio del segundo y tercer párrafo me hacen pensar que el soldado se cansa muy rápido.

  4. Alisma dice:

    Hola, Dubriel:

    Ji, y tal vez tienes razón porque yo me imaginé las patotas del dragón dando grandes pasos y las piernas del pobre soldado un poco agotadas por tratar de seguirle el ritmo.

    Lo tomaré en cuenta.

    Saludos😉

  5. lizzava dice:

    Alisma, ¡me encantó!, me sentí como cuando niña leía un cuento que me hacía dormir con una sonrisa en la boca.

  6. Alisma dice:

    Muchas gracias por tu comentario… qué gusto que te haya gustado (valga la redundancia, ja).

    Saludos😉

  7. nierikadeldesierto dice:

    Hola Alisma.

    Está muy bueno tu texto. Me gusta como ambientas la salida del sol con la posibilidad de ver el viento. Es un texto con muchas imágenes muy ricas. Bien!

    Lo único es que quizá en el segundo párrafo dices: “el dragón le contó que conocía los secretos de la ciencia de la transformación, de la capacidad para tomar diferentes formas.” Quitaría lo de “la capacidad para tomar diferentes formas” porque ya diciendo “la ciencia de la transformación”, queda clara la idea.

    Pero eso es todo.

    Saludos

  8. Eduardo De la Rosa dice:

    Alisma, lo único que te puedo decir es que se me puso chinita la piel al leer tu texto. ¡Esta padrisimo!, me encantó. Esta es una de esas historias que te llegan hasta el fondo. De la forma del texto no puedo decir aún mucho porque yo estoy aprendiendo, pero al leerlo se me hizo ligero y agradeble, lo cual creo es la idea de un buen texto.

  9. Alisma dice:

    Hola:

    Ana, Eduardo, muchas gracias por sus comentarios y observaciones.

    Oye, Ana… ¿cómo quieres que te diga Ana o nierikadeldesierto? Te estoy diciendo por tu nombre porque lo vi en tu presentación pero como veo que algunos te dicen por el seudónimo, mejor te pregunto.

    Saludos a los dos😉

  10. pasodearena dice:

    Me gusta mucho tu juego entre sentir e imaginar al viento.Y creo que tu final es muy efectivo e inesperado. ¡Mira que transmutarse en agua!!!!!! Esperaré con ansia el segundo capítulo para saber que´tipo de venganza puede ejercer el agua.
    Saludos

  11. Hola de nuevo.

    Este texto utiliza una estrategia ligeramente distinta de lo que esperaba del ejercicio: en vez de agregar un nuevo episodio, amplía un fragmento del original agregándole detalles que no conocíamos. Lo que me parece mejor es que el papel del dragón se transforma sutilmente y deja de ser sólo un empleador (o de refilón un amigo) para convertirse en un maestro; más todavía, la prueba a la que somete al soldado tiene un aire de ritual iniciático que no le va nada mal. Es una cuestión, si se fijan, de perspectiva: desde qué punto de vista se cuenta la historia y cuánta información sobre el mundo y los personajes se nos ofrece. Este texto ofrece más información que el original, da más detalles sobre periodos más breves de tiempo… (Me pregunto si sería posible ampliar la totalidad del texto original de este modo: tal vez sería interesante.)

    Si no los conoces, Alisma, deberías leer los Libros de Terramar de Ursula K. Leguin y en especial el primero: Un mago de Terramar. Creo que podría gustarte y serte útil.

    Seguimos…

    • Alisma dice:

      No, no los conozco y claro que los voy a leer, de hecho ya los busqué por internet en Gandhi y no los encontré😦 , pero no me daré por vencida hasta que los encuentre y sí, ya leí de qué tratan y estoy segura que me gustarán.

      Saludos y gracias por sus observaciones.

  12. nierikadeldesierto dice:

    Hola Alisma.

    No te había respondido y releyendo todo me percaté.
    Dime Ana, por mi está bien así. Lo que aparece es mi nombre de usuario y como soy medio papa para los blogs, aún no puedo cambiar ni la foto ni el nombre. Ja. Pero pues como te nazca…

    Saludos
    🙂

  13. caskabel dice:

    Hola,
    Me gustó mucho como tu narración complementa el tema del arte de la transformación. Es algo que sentí faltaba en el cuento ¨original¨. Creo también que le imprimes un sentido espiritual al texto que siempre es aliciente… Me sentí como en uno de esos relatos de Castañeda.
    Saludos,
    Alejandra

  14. ange1ica dice:

    Hola Alisma:
    Por fin empiezo a entender como funciona esto del “blog”, y desde ayer ya comence a colocar mis comentarios.
    Que gusto leer tu ejercicio, lleno de fantasía y enseñanza para el soldado.

    Saludos,

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: